Una camioneta ‘transportó’ a Carlos Correa a las Grandes Ligas

Cuando somos niños y nos preguntan qué queremos ser de grandes las respuestas suelen ser muy parecidas: astronauta, superhéroe o deportista profesional. Penosamente no todos cumplimos el sueño. El puertorriqueño...

Cuando somos niños y nos preguntan qué queremos ser de grandes las respuestas suelen ser muy parecidas: astronauta, superhéroe o deportista profesional. Penosamente no todos cumplimos el sueño.

El puertorriqueño Carlos Correa, shortstop de los Astros de Houston, tenía claro a dónde quería llegar e iba a quemar todas las naves para lograrlo.

Cuando estudiaba la primaria le pidió a sus padres que lo cambiaran de escuela. Si quería llegar a las Grandes Ligas tenía que aprender inglés. La meta de Carlos estaba clara.

“Carlos cursaba el tercer grado, él ya nos había hecho cambiarlo de colegio para dominar el inglés. Pero hubo un año que la lluvia había hecho que las construcciones se detuvieran. Yo no estaba trabajando y no me gusta deberle dinero a nadie. Tenía una camioneta que ocupaba para el trabajo y la tuve que vender para pagar dos meses de colegiatura”, explicó en entrevista para El Universal el padre de Correa.

Los gastos de la escuela del joven se solventaron y a los 17 años fue el número uno en la selección global del Draft de Grandes Ligas. Fue contratado por los Astros y recibió un bono de 4.9 millones de dólares.

Lo primero que hizo con ese bono fue comprar una camioneta para su papá y así agradeció el sacrificio que sus padres hicieron por él.

Carlos Correa llegó a las Grandes Ligas no solo por ser un buen pelotero, sino porque se dotó de todas las herramientas, como el idioma, para cumplir su sueño.