Canelo Álvarez y Gennady Golovkin dan un verdadero espectáculo boxístico

Meses de espera, semanas de preparación y todo se resumió a este día. Después de tantos análisis, apuestas y suposiciones, Canelo Álvarez y Gennady Golovkin se pusieron los guantes para...

Meses de espera, semanas de preparación y todo se resumió a este día. Después de tantos análisis, apuestas y suposiciones, Canelo Álvarez y Gennady Golovkin se pusieron los guantes para subirse al ring y enfrentarse en la pelea más importante de sus carreras.

Los primeros rounds fueron de estudio, de ver qué presentaría el rival. Ambos tiraron buenas combinaciones en momentos específicos que terminaron en el cuerpo de su contrincante, pero fue hasta el quinto round cuando ambos explotaron sus mejores golpes y demostraron ese poder que tienen en los guantes.

En los siguientes rounds Canelo esperó a GGG, que el kazajo atacara y lo buscara, incluso en momentos el mexicano bajó la guardia, lo que permitió que Golovkin lo encontrará algunas ocasiones. Sin embargo, la mayoría de las veces, con buen movimiento de cintura se quitó las combinaciones del asiático.

En el episodio nueve Saúl le movió por completo las ideas a Gennady, dos buenos golpes sacudieron al kazajo, pero el mexicano no se animó a ir por más, pero quedó claro que Canelo iría hacia adelante.

El round 10 sin duda fue el mejor de todos hasta ese momento. Ambos púgiles se fueron a buscar y se encontraron de forma sólida en repetidas ocasiones con golpes que hacían pensar que en cualquier momento llegaría el nocaut.

Los episodios 11 y 12 fueron una carnicería. Golovkin y Álvarez se fueron con todo, intercambio de golpes a diestra y siniestra. Uno tras otro. Si uno entraba, el otro no se quedaba atrás. Una verdadera guerra arriba de un ring que hizo explotar la emoción del público.

Al final la decisión quedó en manos de jueces y ahí es donde la gran pelea se tornó en un ambiente poco pensado, pues uno vio ganador a Canelo, otro a Golovkin y el decisivo lo marcó como empate, por lo cual ese fue el resultado final. Dejando un sabor de boca amargo.

Ahora la revancha queda en el aire y ambos han aceptado que la quieren. Solo falta la firma.

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