Muchas cosas han pasado este semestre con Cruz Azul. La llegada de Ricardo Peláez fue un envión anímico para que este equipo volviera a creer. Junto con Pedro Caixinha La Máquina busca romper 21 años de sequía, de burlas y de tristezas.

Por ello se armó un gran plantel, mismo que ya ganó la Copa MX y del que se espera que este domingo consume el bicampeonato con el título de liga. Esa es la misión y lo último que pide Billy Álvarez, presidente de la institución celeste.

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Hace 30 años que Guillermo Álvarez Cuevas tomó el control de la cooperativa. Fue designado como director general y eso lo puso al frente del equipo capitalino. En 1988 el Cruz Azul venía de una pequeña sequía de títulos, pues desde la temporada 1979-80 que no se conseguía un título de liga ni de ninguna otra competición.

Fue hasta 1997 que se cortó esa mala racha. Esa fue la última vez que los cementeros levantaron un trofeo de liga y Billy Álvarez ya estaba al mando. Y ahora el mandamás de la Noria podría tener los días contados.

Si su equipo logra el título en el Torneo Apertura 2018, Álvarez dejaría la presidencia del club, así se lo hizo saber a Ricardo Peláez, según con información del periódico Récord.

Billy Álvarez Cruz Azul Los Pleyers

Billy Álvarez junto a Pedro Caixinha. (Imagen: Imago7)

La novena podría representar el adiós de Billy Álvarez al frente de la cooperativa y del club.

La Copa MX y la Liga de Campeones de la Concacaf son dos trofeos que presume el directivo celeste en su larga gestión. Pero todos saben que el importante en el de liga, mismo que desde 1997 no llega a las vitrinas azules.

Con siete subcampeonatos, Cruz Azul busca dejar atrás la mala racha. Y la más dolorosa quizás sea la del Clausura 2013, cuando cayeron de forma increíble ante el América en el Estadio Azteca.

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Por ello, Billy Álvarez quiere irse como campeón. Y de eso es consciente el técnico, Pedro Caixinha. Levantar el título el próximo domingo en el Coloso de Santa Úrsula es vital para poner fin a una era celeste. Y qué mejor forma de hacerlo que con una derrota propinada al odiado rival.