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#Basquetbol

El basquetbol en Oaxaca es un fenómeno cultural


Todos los sábados a partir de las ocho de la mañana las distintas canchas de basquetbol que existen en la ciudad de Oaxaca se comienzan a llenar de personas que en minutos jugarán. Así como en algunos otros estados el deporte principal es el futbol, en Oaxaca se juega baloncesto, pero no solo es un deporte, en esta tierra es parte de una identidad, es parte de su cultura.

El estado de Oaxaca tiene 570 municipios, estos municipios tienen rancherías y en cada lugar es importante tener una cancha de basquetbol. “Hay tres cosas que distinguen una población: palacio municipal, iglesia y la cancha de basquetbol. Si visitas algún pueblo verás que en el centro está su cancha, ya es algo representativo”, menciona Rodolfo Méndez Pacheco, entrenador formativo de basquetbol en la Ciudad de Oaxaca.

-¿Cuando comenzó el arraigo por el basquetbol en Oaxaca?

“Tiene muchos años, exactamente no lo sé, pero me ha tocado una evolución en este deporte. En las fiestas patronales de los pueblos siempre se organizan torneos, las personas se juntan y viven intensamente los partidos. Antes a los campeones solo se les daba su trofeo, medalla, botella o un cartón de cerveza, ahora ya existe un premio económico que otorga el mayordomo, municipio o una cooperación entre los habitantes”.

Parte de este arraigo tiene que ver con la forma geográfica del estado. Oaxaca es un lugar montañoso y resulta más fácil construir una cancha de baloncesto en los cerros que otra de mayor tamaño. La explanada de los municipios es una cancha, es un centro de reunión para los habitantes. Además es barato, algunos construyen sus aros, consiguen una pelota y listo.

Antes se jugaba por afición, por ocio. Desde hace unos años han comenzado a surgir clubes en el estado que han convertido a los niños en deportistas. Crean selecciones y existe un buen nivel de juego, pero ¿por qué Oaxaca no destaca a nivel nacional?

“Son varias situaciones. La primera es que existe muy poco apoyo hacia el deporte por parte del Gobierno, entonces los padres de familia tienen que solventar los gastos. La segunda es por cuestiones de política por parte de los entrenadores. No nos ponemos de acuerdo, nos estamos echando grilla y entonces no podemos formar una selección oaxaqueña de buen nivel”.

La pasión por el basquetbol en Oaxaca ha tomado arraigo y se han creado torneos históricos reconocidos a nivel nacional. El primero se realiza en la tierra que vio nacer a Benito Juárez, la competencia lleva el nombre del Benemérito de las Américas y se juega cada febrero en San Pablo Guelatao, tiene 40 años de historia, pero solo juegan personas nativas o descendientes de la región de la Sierra Norte. La competencia crea tanta expectación que se tuvo que construir un gimnasio con suficiente aforo para jugar las finales.

Pinotepa Nacional es un lugar con otro torneo reconocido. Todos van a jugar por el reconocimiento y la bolsa económica que se otorga como premio. Allí han jugado basquetbolistas profesionales y hasta seleccionados.

Entonces surgen interrogantes, si en Oaxaca el basquetbol es tan importante para la cultura, ¿por qué no hay un equipo profesional?

“Porque no hay quien quiera invertir, no existe infraestructura para albergar un equipo. Se necesita mucho dinero, es cierto que tener un equipo profesional en Oaxaca sería importante, el nivel de juego acá es alto, se podría armar un equipo profesional con puros oaxaqueños y sería competitivo. Hay mucha afición, te aseguro que para los partidos el gimnasio se abarrotaría”.

Aunque el basquetbol de Oaxaca se dio a conocer a nivel nacional gracias al proyecto de la Academia de Baloncesto Indígena de México (ABIM), mejor conocido como “Los Niños Triquis”, en la entidad existe una liga semiprofesional exitosa, pero que no ha podido dar el paso al profesionalismo por falta de dinero.

Tan popular es el baloncesto que se ha convertido en estrategia políticas para oportunistas que buscan ser reconocidos. Los Niños Triquis es un proyecto que inició Sergio Zúñiga, una persona que ha sido señalada en muchas ocasiones por aprovechar la imagen de niños de una población y hacer un negocio. “Cuando ellos surgieron tuvieron un impacto mediático, juegan descalzos y eso causa ternura o lástima, el éxito fue aprovechado por el Gobierno de Oaxaca para ponerlos como una imagen, cuando nunca estuvieron involucrados. Además se empezó a hacer negocio con presentaciones y cobraban. Imagínate un día se presentaban en un lugar y ese mismo día en otro, el profesor Zúñiga utilizaba a otros niños de Academia y los presentaba como Niños Triquis”.

Así es como un deporte en Oaxaca ha llegado a todos los sectores: religioso, cultural, político y económico, un desacuerdo y oportunismo que han hecho que el basquetbol oaxaqueño no sea reconocido a nivel nacional.    

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Jair Toledo

Reportero deportivo en busca de datos y la realidad. Conocedor del futbol amateur, tercera división, segunda división y Ascenso MX. Oaxaqueño de corazón... @jaairzon