Barcelona y Real Madrid, dos gigantes que les cuesta volver a ganar

Condenados a una rivalidad casi a muerte, Barcelona y Real Madrid año con año se disputan la supremacía de España como si no hubiera un mañana. Sin embargo, hay lazos...

Condenados a una rivalidad casi a muerte, Barcelona y Real Madrid año con año se disputan la supremacía de España como si no hubiera un mañana. Sin embargo, hay lazos entrañables que los unen y quedarán guardados para siempre en su historial, pero uno en especial se ha convertido en una perdición para ambos.

Más allá de la transferencia de jugadores que han tenido a lo largo de mucho tiempo, tanto madridistas como barcelonistas se han acostumbrado a ver a su equipo como el mejor del mundo y desplomarse en cuestión de algunos juegos, sobre todo en los meses recientes.

Estas tétricas historias comenzaron en 2014, cuando Carlo Ancelotti dirigía a los “Merengues” en su primera temporada. Adaptándose rápidamente, el italiano logró confeccionar un cuadro blanco que trataba bien la pelota y al pasó de las semanas pudo firmar una cifra récord: 31 partidos invicto, hasta que apareció el Barcelona de Gerardo Martino un 23 de marzo.

Sin embargo, Ancelotti aún vio caer una racha más dolorosa en su aventura por Madrid. Al final del 2014, cuando ganó el Mundial de Clubes, el Real tenía una marca de 22 victorias consecutivas, pero llegó el 2015. En el primer juego del nuevo año, los blancos vieron aniquilados sus sueños de seguir haciendo historia y cayeron ante Valencia y a penas era el inicio.

Posteriormente caería en Copa del Rey (frente al Atlético de Madrid), fue eliminado de Champions en semifinales (con un gol de Morata) y terminó por perder la liga española, donde llegó a tener cinco puntos de diferencia. En resumidas cuentas, esa campaña (2014-2015) fue una verdadera pena para los madridistas. Esos 22 triunfos importaron poco.

Para la campaña 2015-2016, el Barcelona no quiso quedarse al margen de marcar una época en el futbol y Luis Enrique, junto a sus pupilos, se dedicaron a hacer valer su juego. Durante 39 partidos, los culés no supieron lo que era una derrota, pero ¿quién creen qué apareció? En efecto, el Real Madrid y Zidane. En el Camp Nou, el clásico español fue para los “merengues” y ahí comenzó la turbulencia blaugrana.

A los pocos días, los culés cayeron en Anoeta, perdieron frente al Atlético en la lucha por la “Orejona” y volvieron a sucumbir en la liga frente al Valencia, para hacer notar que el fin de ese invicto afectó de manera importante en el campamento.

Al final de esa mala racha, los “Merengues” habían recortado una distancia de 12 puntos, pero aún así los catalanes pudieron asegurar el torneo local y la Copa del Rey. Supieron reorganizarse a tiempo.

Ahora, el cuadro de la capital española vuelve a estar inmerso en este mundo de gloria e infierno. Hasta el 15 de enero, todo era felicidad con 40 partidos invictos. Cuatro días después todo es desgracia. Dos derrotas consecutivas (Sevilla y Celta de Vigo) vuelven a poner en duda la capacidad de reacción de un equipo grande tras ver caída su fortaleza.

Al final de la temporada veremos qué predomina en Zidane y su equipo, sólo hay dos opciones: continuar una desgracia como la que vivió Carlo; o la capacidad de reacción (tardía) vista por el Barcelona y Luis Enrique.

 

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