El Atlético Nacional es un equipo importante en Colombia y Sudamérica, nadie se lo puede quitar, pero la verdad es que fuera de esas latitudes la atención que generaba no podía considerarse mayúscula. Por desgracia, el gran motivo que lo sacó a la luz hace algunos meses fue un hecho trágico: el accidente del Chapecoense.

Desde aquel 26 de noviembre, por la relevancia del hecho, el Nacional se puso en boca de todos después de que cediera el campeonato de la Copa Sudamericana al equipo brasileño. Su noble gesto le permitió recibir cualquier tipo de halagos por parte de equipos, jugadores, directivas y afición, pero ahora ha sido el futbol el que lo ha premiado.

De acuerdo a la Federación Internacional de Historia y Estadística del Futbol (IFFHS), el conjunto colombiano fue el mejor del mundo en el 2016. Sí, el mejor. Por encima del Real Madrid, Barcelona, Juventus y de quien sea. Su asistencia en el Mundial de Clubes (tercero), Copa Libertadores (actual campeón), Copa Sudamericana (subcampeón), así como sus campeonatos en liga, la Copa Colombia y la Superliga local, lo hacen acreedor al reconocimiento.

De hecho, es la primera ocasión que esa distinción sale de Europa desde 1991, año en que la IFFHS comenzó hacer el ránking, demostrando que la capacidad de superación siempre existe, pues pasó del lugar 62 en 2015 a tomar la cima solo 12 meses después.

Sin embargo, más allá del lugar que ocupe el Atlético en un listado, el equipo colombiano hizo notar que para ser el número uno no se necesita ganar torneos o tener a los mejores jugadores, simplemente basta con ser humanos, así como lo hicieron con el Chapecoense, porque al final, como dicen, el karma existe y todo se regresa.

Sí, sabemos que alcanzaron el primer lugar gracias a todos los títulos obtenidos, pero por aquella acción que alrededor del mundo se vio como un acto de grandeza (ceder el campeonato), hoy el karma se lo regresa en forma de “son los mejores del mundo”, pero ahora dentro de la cancha.