AMLO y el beisbol desenterraron las pasiones deportivas de los ex presidentes de México

AMLO y su propuesta beisbolera destaparon el fanatismo de algunos ex presidentes de México: Salinas y Zedillo engalanan la lista.

“Amigos”, así se lee en el jersey que porta Andrés Manuel López Obrador en una foto que se ha vuelto viral aunque fue tomada hace mucho tiempo. El presidente electo de México está parado observando como Miguel Ángel Mancera, entonces Jefe de Gobierno del otrora Distrito Federal, lanza la primera pelota del juego en la Liga de Veteranos en el Deportivo Alianza de Tranviarios de México.

Cinco años después de esa imagen, ya con la facultad de tomar decisiones, el tabasqueño soltó un Tweet en el que se desfondó sobre su estrategia para el deporte: “No hay que pensarlo mucho. El programa deportivo 2018-2024 tendrá tres vertientes: actividad física y deportiva, en todos lados, para la salud y el bienestar; de alto rendimiento para ganar muchas medallas; y el beisbol, escuelas y formación de prospectos para Grandes Ligas“.

La declaración colgada en las redes sociales generó reacciones positivas y negativas. Ya que parecía que de pronto nos imponían un deporte, pero tomando en cuenta que práctica genera mejores dividendos para los atletas mexicanos, no es una idea descabellada. En 2016, según la MLB, México aportó 12 peloteros a la Gran Carpa, mientras que al arranque de esta temporada, 13 jugadores formaron parte de algún roster en el Día Inaugural.

El futbol podría superar esa cantidad solo con los paisanos que militan en Andorra, pero no se trata de comparar las exportaciones, sino de ponerlas en su justa dimensión. Los destinos en el balompié, si tomamos en cuenta que en Europa están las mejores ligas, son variados. A bote pronto podemos hablar de España, Italia, Alemania, Portugal y Francia. Cinco países a los que podrían llegar un futbolista mexa y sin dudar lo festejaríamos, mientras que en el beisbol hay solo un destino: la Major League Baseball. No quiero desprestigiar a las otras ligas en las que hay un gran nivel para jugar a la pelota, pero seamos sinceros. ¿Si un pelotero mexicano se va a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, nos daría alegría?

Potenciar la exportación de talento mexicano a las Grandes Ligas es alentador, el beisbol retomaría el protagonismo que hace muchos años perdió, cuando nuestros abuelos iban al Parque del Seguro Social con una bolsa repleta de pepitas y la paciencia de quien sabe que lo bueno lleva tiempo. Un deporte tan contemplativo debe tener un público selecto y es todo lo contrario a lo que pretende AMLO.

Salinas y Julio César Chávez

El gusto explícito por un deporte no es único de Andrés Manuel, antes ya habían existido otros tantos mandatarios que demostraron su gusto por un deporte e incluso por un equipo en específico. Desde Díaz Ordaz y el basquetbol, hasta el fanatismo de Ernesto Zedillo por el Necaxa, pasando por la amistad de Salinas de Gortari y Julio César Chávez, la política en México ha tenido una relación estrecha con el deporte.

Uno de los casos más sonados es precisamente el de Salinas Chávez. El acercamiento entre el expresidente y el exboxeador surgió por mero proselitismo pero conforme pasó el tiempo se convirtió en amistad. Salinas gobernó el país de 1988 a 1994 y el clímax en la carrera de El Campeón se alcanzó el 12 de septiembre de 1992, cuando derrotó por decisión unánime a Héctor “Macho” Camacho.

Con el surgimiento de la bioserie El César (2017), revivieron algunos episodios en los que se mezclaba al deporte con la política, tema del que habló, en entrevista para ProcesoAlfonso Borbolla, actor encargado de interpretar a Salinas: “La relación entre Salinas de Gortari y Chávez empieza siendo puramente utilitaria, en la que al partido le conviene estar junto a este personaje y utilizarlo con fines proselitistas, pero termina convirtiéndose en una relación amistosa y de admiración. Que no se nos olvide que estamos contando la historia de personas, y Salinas es una persona. ¡Claro!, había mucha política detrás de esa relación, pero igual había un afecto real, una admiración real mutua”.

Ya con el declive de la carrera del mejor pugilista mexicano, trascendió que el expresidente le recomendó a Chávez terminar su carrera con dignidad y alejarse del escándalo y las drogas. Ambos personajes quedaron clavados en el imaginario colectivo de los mexicanos.

El Necaxa de Ernesto Zedillo

Terminó el sexenio de Salinas y con turbulencias arrancó el de Ernesto Zedillo. El nuevo presidente de esta hermosa nación tampoco se guardó nada y habló de su fanatismo por un club que tuvo una de sus mejores épocas, después de los 11 hermanos, claro, en los noventa. En esta anécdota se conjugan dos grandes figuras en la historia de los Rayos: el gran aficionado y la leyenda. Zedillo y Alex Aguinaga.

En una entrevista para El Universal, el ecuatoriano declaró que el entonces presidente abogó para que él no saliera del Necaxa: “En alguna ocasión, el Señor Presidente, Ernesto Zedillo intervino para que yo siguiera en Necaxa. Situaciones que se dan en el futbol, no solo es deporte, se vuelve una situación que mueve pasiones y el tema político también influía en lo que era mi participación en un equipo como Necaxa”.

Con su llegada a la Silla Presidencial, Zedillo se convirtió en el amuleto de la buena suerte para el equipo que hoy radica en Aguascalientes. Campeones en la Temporada 1994-1995, 1995-1996 e Invierno 1998. Por supuesto que Don Ernesto no iba a permitir que uno de los jugadores insignia del club de sus amores vistiera la playera del América, que en ese entonces era su hermano-enemigo-tiendita.

Incluso el mismo Alex recordó que en una visita a Los Pinos, el mandatario habló con Alejandro Burillo, que se desempeñaba como titular del Comité de Futbol de Televisa, y le advirtió: “Puedes llevarte a cualquiera, menos a Aguinaga”.

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Otros presidentes han mostrado su afición por algún equipo, es el caso del todavía presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien aseguró que de pequeño le iba al América, luego evolucionó para irle al Toluca. Su antecesor, Felipe Calderón, también era fanático al balompié y apoyaba al Morelia. Pero ninguno de los anteriores tuvo tanto acercamiento como Zedillo, Salinas y Andrés Manuel.

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