Para que un partido pueda ser considerado un Clásico, deben de existir factores que trasciendan a un simple partido de futbol. La pasión de la cancha se transmite hacia las tribunas, llevando la rivalidad a otro nivel. Eso es algo que ha pasado entre Chivas y América. La rivalidad en el césped ha sido llevada a un extremo por algunos aficionados, al punto que les ha llegado a costar hasta la vida.

En la temporada 1983-1984, se dio la única final que han disputado América y Chivas. La ida, que se jugó en el Estadio Jalisco, terminó en un empate sin goles. La vuelta fue en el Estadio Azteca y el partido superó todas las expectativas. Hubo emociones de todo tipo: grandes jugadas, emociones y goles. América se impuso 3 a 1 con anotaciones de Eduardo Bacas, Alfredo Tena y Javier Aguirre. El tanto de Chivas lo hizo Fernando Quirarte.

El partido terminó y todo era algarabía entre los jugadores y aficionados del América. Mientras que para  algunos de los de Chivas, la derrota resultó insoportable. Un fiel seguidor del Rebaño, llamado José Martínez, vio el partido en su casa. Al acabar la final, no soportó el peso de la derrota. La desesperación que sentía llegó a tal punto, que tomó una pistola y decidió acabar con su vida. Cuando llegaron sus familiares, encontraron la triste escena. Todo por el dolor de ver a su equipo perder con el acérrimo rival.

Sin embargo, aquel día de hace casi 30 años no solo se bañó de sangre por lo anterior, ya que hubo otro lamentable caso provocado por el Clásico Nacional. Jaime Alemán, un chico menor de edad se atrevió a gritar “Viva el América” -unas versiones indican que lo hizo antes del partido, otras que fue durante el festejo por el campeonato-, lo que provocó la molestia de un aficionado rojiblanco, quien tomó una escopeta y disparó contra Alemán.

El joven indicó que todo se trataba de una broma y lamentablemente perdió la vida, mientras el culpable fue arrestado, dejando uno de los capítulos más negros del Clásico Nacional.

Chivas y América volverán a encontrarse y pese a que muchos aseguran que “solo es un juego” (lo cual es cierto), no se puede subestimar lo que provoca. La pasión es grande, aunque por el bien de todos ojalá todo termine en paz y con un gran espectáculo de futbol.