Novak Djokovic parecía estar de regreso. Después de varios torneos con un desempeño por debajo de lo normal, Nole logró llegar a la final del Masters 1000 de Roma con la intención de levantar su primer trofeo importante de la temporada, pero antes debía pasar el obstáculo llamado Alexander Zverev, una de las promesas más interesantes a futuro del tenis mundial.

Djokovic tuvo una semifinal perfecta contra Dominic Thiem (6-1, 6-0), pero en la final se encontró con un Zverev inspirado, que en Roma tuvo una semana histórica y la terminó sellando con un campeonato sorpresivo, después de imponerse en dos set (6-4, 6-3) al serbio, para dejarlo con las ganas de obtener un título en lo que va del 2017.

Alexander es uno de los llamados a tomar el trono del deporte blanco y el Masters de Roma ha sido su primer gran paso para ese objetivo.