Cuando la pasión de los aficionados va más allá en el deporte, no siempre termina con los mejores momentos, y en esta ocasión le tocó a Boston Red Sox sufrir las consecuencias de esto.

Este 31 de octubre, miles y miles de fanáticos beisboleros se dieron cita en las calles de la ciudad para ser parte del desfile de celebración por el título de la Serie Mundial 2018, obtenido el domingo pasado tras ganarle a Los Ángeles Dodgers en su casa. Sin embargo, hubo un momento que apagó la fiesta: el Trofeo del Comisionado fue dañado.

Los Red Sox son los nuevos campeones de la MLB

Sweet Caroline, gritos y porras se escuchaban por todo Boston, banderas y confeti blanco, azul y rojo volaban por todo el cielo de la capital de Massachusetts, no obstante, un elemento extra invadió esta locura: la cerveza. Como parte de la celebración, fanáticos beisboleros aventaron latas a los carros en los que iban los miembros del equipo, acción que no fue aplaudida por estos.

Aunque algunos jugadores atrapaban las cervezas y las tomaban, otros lograban meter la mano para esquivarlas. En uno de esos momentos, el golpe le tocó al trofeo de la Serie Mundial, el cual sufrió una abolladura. Según Kevin Gregg, porta voz del equipo, el daño no fue grave y pudo ser reparado.

Aquí abajo el momento exacto del golpe:

Por desgracia, no fue la única escena que manchó la fiesta, y otra vez fue culpa del alcohol, ataque dirigido esta vez a uno de los camiones en los que iban integrantes del equipo como Ron Roenicke, Ramon Vazquez y Alex Cora. Este último iba sentado en la orilla del vehículo con su hija por un lado, cuando alguien del público aventó una lata de cerveza y manchó al beisbolista, sin embargo, a la niña le pegó justo en la cabeza. El mánager puertorriqueño se quedó viendo fijamente a la multitud hasta identificar al culpable, el cual fue arrestado por la policía.

Como con el trofeo, en redes sociales circula el momento exacto de la agresión. ¡Chécalo!

https://twitter.com/renucho/status/1057751886705688583

Y sí, amigos, no fueron los únicos dos casos, también uno de los fotógrafos de los nuevos campeones del beisbol de las Grandes Ligas y la esposa de Jason Varitek, exestrella del equipo, fueron víctimas de los lanzamientos, ejercicio que en Boston ya se volvió tradición a realizar cada que un equipo de la ciudad gana algún título.