De tres dedos, con el empeine, de cabeza y hasta de chilena fueron algunas de genialidades que Adolfo “Bofo” Bautista nos regaló durante su andar en el futbol mexicano. Su singular forma de vestir y aventando su botín derecho cada que anotaba un gol lo convirtió en una figura épica, un Ibrahimovic que derrochaba su talento en las Chivas del Guadalajara y que después se convirtió en una leyenda, un personaje odiado y señalado en México. Bautista representó lo mejor y peor de un futbolista.

Tan extrovertido resultó que a su segundo hijo lo nombró Gianluca Zizou, en honor a Zidane, el mismo que años después acompañó a su padre a los entrenamientos con Coras Tepic. Adolfo Bautista fue tan señalado en los últimos años que terminó por irse del país debido a su bajo rendimiento como futbolista, dicen que se preocupaba más por su peinado que por jugar. La verdad es que simplemente decayó, ya no fue el mismo que le dio su último campeonato a la Chivas, el mismo que alguna ocasión puso en ridículo a Boca Juniors.

Adolfo Bautista dio pena en el Mundial de Sudáfrica en 2010, pero la verdad era un chulada verlo jugar. La genialidad para resolver en jugadas importantes nadie se la quita, los goles contra Cruz Azul y América son una joya. Basta con buscar en Youtube para conocer a una leyenda, al último talismán que portó la playera de las Chivas y que la defendió mejor que José López Portillo al peso, después se cansó, titubeó y terminó en lo más bajo, huyendo de México para seguir jugando al futbol.

En sus palabras dice que no hay jugador al que odie más que a Robert de Pinho, el brasileño que siempre le anotó a Chivas. Por ahora el Bofo espera su partido de despedida y no duda que en un futuro sea directivo en el futbol mexicano.