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Andrés Vaca, en el periodismo deportivo los hombres también sufren acoso

No se trata de minimizar el acoso que sufren las mujeres, sino de evidenciar algo de lo que casi nadie habla: los hombres también son acosados
Ana Aguayo

Estamos en una época en la que por fortuna se están visibilizando los comportamientos abusivos, gracias a la conciencia crítica y la perspectiva de género. Estos actos de acoso y violencia no se restringen a una esfera o ámbito particular; se presentan todos los días, se normalizan, se callan.

El acoso es un comportamiento que desarrolla una persona contra otra y que se caracteriza por el reiterado hostigamiento. En cualquiera de sus formas, el acoso, generará incomodidad en la otra persona. Siempre.

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En el periodismo, y concretamente en el periodismo deportivo, el acoso a las mujeres es frecuente. Este tipo de conductas impiden que se sientan seguras al realizar su trabajo, las vulnerabilizan y las intimidan. Estos comportamientos continúan reforzando los estereotipos y roles de género preconcebidos, donde se excluye a las mujeres de temas deportivos, porque “¿cómo se atreven, siendo mujeres, a interesarse o incluso a saber más sobre temas que el hombre normalmente domina?”.

Una conducta habitual que se normaliza, es el que puedan tocar a una mujer sin su consentimiento mientras realiza de manera profesional su trabajo. En los últimos años se han iniciado campañas con el fin de terminar, o por lo menos evidenciar, el acoso que las mujeres en los medios deportivos, padecen.

Casos de periodistas deportivas que han sufrido acoso a nivel mundial, hay.

  • En abril pasado se hizo viral el video donde Marina Lorenzo, periodista francesa, fue acosada durante la Final de la Copa del Rey, por algunos aficionados del FC Barcelona. En plena cobertura del partido, desde el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, la periodista espetó un: “No me toques”, después de varios minutos en los que se había mantenido ecuánime y como toda una profesional en pantalla.

Los aficionados estaban siendo totalmente molestos y groseros con ella, además era muy evidente la cercanía que mantenían con la periodista durante toda la transmisión.

A pesar de contar con evidencias de lo que tuvo que soportar mientras desempeñaba su trabajo, los usuarios en redes sociales la revictimizaron. Después de la publicación del video varias personas le reclamaron su actitud, le escribieron cosas como que “solo se trataba de un día de fiesta”, “que otras periodistas se lo habían tomado a broma” y que “eso también era parte del futbol”. Marina Lorenzo, con una carrera en los medios deportivos de más de 9 años, una maestría en Letras Modernas, y una trayectoria ejemplar en la agencia de noticias AFP, enfrentó esta horrible situación porque todo “era parte del futbol”.

  • La periodista brasileña Bruna Dealtry también fue víctima de acoso cuando un hincha del equipo Vasco de Gama intentó besarla en la boca durante una transmisión en directo. “Soy reportera de futbol, soy mujer y merezco ser respetada”, publicó Bruna más tarde a través de sus redes sociales. Este hecho, dio lugar a una legítima protesta en las redes brasileñas llamada deixaela trabalhar (déjala trabajar), en sororidad con Dealtry y sus compañeras de profesión.

 

 

  • Un caso similar ocurrió en México. Hace unos meses la periodista deportiva de Fox Sports, María Fernanda Mora, fue víctima de hostigamiento por parte de unos aficionados del Club Guadalajara mientras festejaban su triunfo en la Final de la ConcachampionsMaria Fernanda se encontraba realizando una transmisión en vivo desde La Minerva, uno de los monumentos más representativos de la ciudad donde se reúnen los aficionados del Rebaño para festejar sus triunfos.

El video de la transmisión fue viralizado en redes sociales y el tema se hizo trending topic.

En este se puede ver como María Fernanda, después de un par de minutos de iniciada la cobertura se gira y golpea a un aficionado de Chivas, quitándose de encima al acosador.

Al igual que las demás periodistas, en el cumplimiento de su profesión fue tocada sin su consentimiento, en medio de la celebración de la afición. Mora publicó un comunicado en el que expresaba: “Esto le sucede a miles de mujeres todos los días en infinidad de espacios públicos, la diferencia radica en que a mí me pasó durante un enlace en vivo por televisión y que decidí defenderme”.

En su comunicado, la periodista relataba su experiencia:

Lo terrible de estos tres casos, es que si bien las periodistas obtuvieron respuestas de apoyo y reconocimiento por no soportar las agresiones y denunciarlas públicamente, también recibieron cuestionamientos, señalizaciones, críticas y hasta insultos. Debido, precisamente a la minimización, y normalización del acoso.

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Aunque el acoso a las mujeres en el ámbito deportivo ha cobrado visibilidad en los últimos tiempos, esto no significa que estemos enterados de todos los casos. Aun más, esto pone sobre la mesa un tema del  que casi nadie habla, por vergüenza, machismo o por no afectar la virilidad de los hombres. El acoso del que son víctima estos últimos. También en el periodismo deportivo.

El hecho de que no tengamos nombres propios como los de Marina, Bruna o María Fernanda, el que no se hable de eso, no significa que no exista.

En días pasados salió a la luz un vídeo en el que se pude ver a Andrés Vaca, un joven comentarista deportivo, siendo besado en plena transmisión, desde la Plaza Roja de Moscú, por una mujer. Todo mientras él realizaba su trabajo, cubriendo una nota sobre el partido disputado entre Egipto vs Uruguay, en el Mundial de Rusia 2018.

La mujer apareció de la nada, “se coló” en la transmisión y lo tomó por la cara, para después plantarle un beso en la mejilla, por supuesto, sin la autorización previa de Andrés que no pudo hacer más que sonreír nerviosamente y continuar con su cobertura.

El incidente fue tomado con gracia por el propio comentarista y por distintos medios deportivos nacionales. Como algo divertido y que no tuvo ninguna relevancia, más allá de la anécdota curiosa. Incluso algunos medios tildaban Andrés de “galán” y de “levantar pasiones en tierras mundialistas”.

Si bien es cierto que él en ningún momento manifestó sentirse acosado, fue evidente su desconcierto y nerviosismo, si retomamos la definición del inicio del artículo, que reza: “el acoso generará incomodidad en la otra persona, siempre” podemos decir que lo que le pasó a Andrés Vaca fue acoso.

Pero está bien, no lo plantearemos de ese modo porque quizá para él no lo fue, o no lo sintió como tal, sino simplemente como una muestra de algarabía de una aficionada.

Los medios y las redes los compartieron como un momento divertido, pero pregúntense;

¿Qué hubiera pasado si en lugar de Andrés, hubiera sido una mujer la que hacía en ese momento la transmisión y un hombre se hubiera aproximado a ella para tomarla por la cara y besarla sin su consentimiento? ¿Qué hubiera pasado si una mujer estando al frente de la cámara, se hubiera visto en la misma situación?

Independiente de la reacción de la mujer en el hipotético caso, el “bochornoso incidente” se hubiera calificado como A-CO-SO. Estaría en los medios, por todo internet se hablaría de ello. Pero no ocurrió nada de eso, porque le pasó a un hombre. Un hombre que debería sentirse halagado, que debería considerarse un sex symbol.

Y si en este momento, mientras están leyendo esto, creen que todo esto es solo una exageración, un hecho sin importancia o un momento chusco, temo decirles que ustedes son parte del problema.

El acoso, venga de quien venga, sea de hombres o mujeres, se presente en el ámbito en el que se presente, no debe ser minimizado, no debe ser aplaudido y no debe ser tomado a burla.

Con miras a alcanzar la equidad en materia de género, todos deberíamos denunciar este tipo de situaciones, no ridiculizarlas y mucho menos tomarlas como algo menor, porque eso nos hace cómplices de las prácticas sexistas que urge erradicar.