Monterrey: entre carne asada, el Cerro de la Silla y tenis de clase mundial

El tenis de México también se disfruta gracias al Abierto de Monterrey.

Monterrey es una de las grandes capitales de México. En los últimos años su protagonismo -en cualquier aspecto- ha ido a la alza. Las carnes asadas, los cabritos, el Cerro de la Silla, el Parque Fundidora y su futbol son algunos de los aspectos más tradicionales del estado norteño Sin embargo, hay una actividad que en poco tiempo se ha arraigado -y lo seguirá haciendo- tanto como los ya mencionados. Ese es el Abierto de Tenis de Monterrey.

El tenis es uno de los deportes menos seguidos en México. De hecho, está por detrás de otros como el automovilismo y los toros, ocupando la novena posición. Sin embargo, eso no quiere decir que para el país no sea importante el deporte blanco a nivel internacional.

A diferencia de lo que se pueda creer, el México no solo resalta en el mundo de la raqueta gracias al Abierto Mexicano de Acapulco, No hay duda de que es el más popular, pero también existen otros certámenes que brillan, como el de Los Cabos y el cada vez más reconocido de Monterrey.

El Abierto regio no es uno de los más importantes para la WTA, pues es categoría International, la que menos puntos otorga. Sin embargo, este marcó un antes y un después para el tenis.

Recordemos que la categoría femenil se asentó con pie firme en México en 2001, gracias al éxito que el Abierto Mexicano de Tenis mostró desde 1993 en su rama varonil, por lo que la primera edición de la WTA en suelo azteca se dio justo cuando toda la organización se trasladó a Acapulco, ya con toda la ‘maquinaria’ probada años atrás.

A diferencia del certamen celebrado en la playas guerrerenses, el Abierto de Monterrey se encargó de ‘seducir’ al máximo organismo de tenis femenil sin que un ‘hermano mayor’ lo respaldara con anterioridad y el sueño se hizo realidad en 2009.

Este 2019 se jugará la décima primera edición de un torneo que, pese a no ser uno de los que más puntos otorga, no le ha impedido llenarse de grandes estrellas del deporte blanco.

Durante su corta historia, el certamen norteño ya puede presumir haber traído a México las mejores raquetas del mundo, algo que repetirá este año, ya que en entre las jugadoras estarán tres ex número 1 del mundo: Angelique Kerber -quien participó cuando era la mejor del ranking-, Victoria Azarenka y Garbiñe Miguruza, quien en 2018 fue la gran invitada para el aniversario número 10 e hizo valer su jerarquía para ganar el título, mismo que tratará de revalidar.

Uno de los puntos a aplaudir (como lo también es en los otros torneos en México) es que el Abierto de Monterrey se logró mantener pese a la ola de violencia que atravesó el estado -y el país entero-. En 2016, la ciudad regia fue considerada la sexta más violenta de México y, aún con esas estadísticas, la organización consiguió mantener a flote, y con una buena imagen, un torneo que pone a la ciudad y a todo el territorio en los ojos del mundo.

Por supuesto, no nos podemos olvidar de la importancia deportiva con el talento nacional, pues este certamen le otorga la oportunidad de mostrarse y tomar experiencia internacional a jugadoras mexicanas, principalmente a través del wildcards, la cual muchas otras veces no es posible obtener fuera del país.

Una bolsa de 250 mil dólares será repartida este año en Monterrey en la categoría femenil, manteniendo viva la llama del tenis en una ciudad abarrotada de futbol, carne asada y cerveza, pero capaz de atraer a las organizaciones deportivas más importantes del mundo, como lo WTA y ATP.

Sí, el deporte blanco no es el más popular de México, pero eso no ha evitado hacer las cosas bien en esta rama ‘desconocida’ para los mexicanos y el Abierto de Monterrey es ejemplo claro y  que se debe seguir.

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