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LMB en crisis, un “rey” autocondenado a la sombra

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Es la novena entrada en la LMB, el equipo se encuentra una carrera abajo. Son 26 outs y se necesita una jugada grande, un cuadrangular que le dé la vuelta al juego… pero el mánager ordena seguir jugando con “pelota pequeña”, prefiere morir con su estilo que buscar la victoria. Así es el beisbol, un deporte que se ha negado al cambio y la evolución mediática condenándose a una “vida” de nicho y sombras.

El beisbol se está haciendo viejo, algunas de sus características han provocado que padezca una crisis de popularidad que en un futuro podría condenarlo a las tinieblas en nuestro país.

“La pelota caliente” mantiene cierto arraigo, siendo el tercer deporte más popular según una encuesta de Mitofsky (2017), solo por debajo del futbol y el boxeo. Además, existen regiones donde el deporte está bien afianzado ya que existen equipos de tradición y dada la enorme cercanía con los Estados Unidos.

Pero este panorama va desapareciendo a lo largo y ancho del país como una pelota que se va de foul. En las Grandes Ligas se realizan esfuerzos por mantenerlo como uno de los deportes más importantes, pero en México habitan esquemas de trabajo de décadas atrás que estorban en su evolución.

De “hueso frágil y colorado”

Es común ver en los estadios de la Liga Mexicana de Béisbol a aficionados de “hueso colorado” tomando nota de las jugadas en su boxscore y escuchando la narración por radio. Son pocos y comparten una característica: todos son mayores de 40 años. El beisbol envejece junto a su afición.

Según la Encuesta Nacional sobre la Afición al Béisbol en 2007 de Mitofsky, la base de seguidores es mayor a los 30 años por un 65.9%. Tomando en cuenta que dicho estudio se realizó hace 9 años, la cifra tiende a aumentar.

Obviamente hay gente de menor edad que aún visita los estadios, sin embargo, pocos pueden decirse verdaderos aficionados. Las principales razones por las que los jóvenes, adolescentes y niños asisten a ver al “Rey de los Deportes” varía, desde la simple convivencia con los amigos y las promociones de cerveza, hasta por herencia y arraigo familiar; según el estudio cualitativo que Alazraki Network le hizo a la LMB en 2015.

Otro ejemplo es la organización de los Diablos Rojos del México, quienes estrenarán estadio en 2018, tiene como objetivo el rejuvenecer su plantilla de aficionados que ahora tiene un promedio de 37 años, buscando acaparar público de entre los 15 y 30 años, según comentó Othón Díaz Valenzuela al periódico El Economista.

Existe una gran oferta en las agendas deportivas y el beisbol se está quedando rezagado dentro del público joven que prefiere la adrenalina, inmediatez y espectacularidad de otras disciplinas como el futbol, la lucha libre, las artes marciales mixtas, el básquetbol o el futbol americano. Además, los niños ya no aspiran a ser beisbolistas.

Sí, aún hay figuras cercanas a nuestro país como Adrián González, Julio Urias y Roberto Osuna, todos en la “gran carpa”, pero dentro del circuito mexicano no existe una figura aspiracional que motive a los pequeños a predicar la religión del beisbol.

Como reflejo de esta situación está la baja considerable que han visto en asistencia los diamantes mexicanos. En los últimos años los aficionados por juego nos rebasan los 5 mil. Su mejor temporada la tuvieron apenas el torneo pasado (2016), en el que registraron un aumento en promedio de las plaza en 4 mil 896 butacas ocupadas por juego, seguido de  2014 con una media de 4 mil 666 personas con boleto pagado.

Aunque lo números son favorables, la tendencia se infló gracias a las plazas con los equipos más fuertes, ya que en dígitos verdes solo resultaron Monterrey, Yucatán, Monclova, Puebla y Saltillo, es decir 5 de las 16 plazas presentes en la campaña. El resto, 11 plazas, registraron una pérdida de aproximadamente 159 mil 462 aficionados en comparación a 2015.   

Es verdad que con 848 juegos (aproximadamente por campaña) es imposible pedir llenos en los inmuebles, a pesar de que se ha malbaratado el acceso con boletos de 10 pesos o incluso entradas gratis en algunas plazas.

Se quedan en primera

El beisbol se ha quedado atrás en muchos aspectos, principalmente en mercado y tecnología, áreas que tiene marginadas como un deporte de ancianos. Mientras el futbol, las artes marciales mixtas y el futbol americano siguen sumando seguidores, el beisbol mexicano los sigue perdiendo al aferrarse a una época romántica y espíritu que los tiene empolvados dentro de las nuevas generaciones.

El mundo sigue avanzando en aspectos tecnológicos, no te puedes quedar atrás. Los equipos de la LMB han hecho un esfuerzo por mantenerse al día en las tendencias sociales, pero muy pocos han logrado conquistar a su público más allá de las fronteras de su ciudad.

La fórmula es conocida: para atraer nuevos aficionados tienes que conquistar las redes sociales. Este departamento es uno de los más abandonados por las directivas, siendo utilizado principalmente para informar los resultados de sus duelos sin explorar las nuevas posibilidades que las plataformas les ofrecen.

Un caso de éxito es el de los Diablos Rojos del México, quienes han establecido una red interactiva con sus usuarios, ofreciendo más allá de “breaking news”, un podcast, transmisiones en vivo y juegos online, abriendo su abanico de público objetivo y atrayendo a los nuevos aficionados.

Sultanes es el equipo que mejor ha manejado sus redes sociales. El equipo vendió el 50% de sus acciones apenas en febrero de 2017 a la televisora Multimedios, un impulso mercadológico que los ha llevado a ser líderes en el departamento de seguidores en las principales redes sociales (Twitter y Facebook).

En miles hasta el 31 de marzo de 2016

Toros, Pericos, Leones y Guerreros ya crean contenido exclusivo para sus redes, además de que tienen una base en su comunidad muy fuerte (más de 200 mil seguidores). Y ahí paramos de contar.

Dentro de esta gráfica los que permanecen hasta el fondo son los equipos de Durango y León, quienes tras muchos problemas administrativos se estrenarán dentro de la liga este año, por lo que su base es escasa.  

Casos curiosos son los de Saltillo y Monclova, equipo que se mantienen en números verdes en cuanto asistencia a sus estadios, pero que en cuestión de redes sociales están muy rezagados. A pesar de esta circunstancia, estos equipos como los del resto del norte del país no es de preocupar.

El norte de México parece un país diferente, los seguidores del beisbol no se preocupan por ser alimentados con contenidos digitales, a ellos les importa la experiencia en el estadio. Las promociones en cerveza, el tener un restaurante dentro del estadio y la posibilidad de convivir con los jugadores son suficiente para tener los mejores índices de butacas llenas; por ello Sultanes, Toros, Acereros y Saraperos se mantienen en el top de asistencia. Un oasis al que se aferra la LMB.

Un oscuro dugout

El problema del beisbol mexicano viviendo a la sombra no es actual, su deterioro viene manifestándose hace ya varias décadas y la televisión fue su primer verdugo.

Lejos quedó la época dorada del diamante, aquella de los 60 y 70 en que la familia mexicana podía disfrutar de un juego por televisión abierta, ahora el bufete televisivo está plagado de balompié (en todas sus manifestaciones) con algunas pizcas de boxeo.

No puede negarse que el futbol es el deporte que se convirtió en el modelo de negocio-espectáculo ideal para la televisión, se amoldó a sus necesidades mientras que el beisbol mantuvo una fidelidad exacerbada a su “espíritu” aristocrático.

El gusto no les duró mucho ante la necesidad de transmisiones. El juego ha tenido que modificarse para encontrar cabida dentro de la pantalla chica, la urgencia por hacer los juegos más cortos se convirtió en pieza clave.

Jornadas maratónicas que superan las tres horas y media por duelo se transformaron en el panorama general de la liga, haciendo que la gente se desencantara del deporte por lo pausado y lento de su desarrollo. Al mismo tiempo, la televisión no podía otorgar tanto tiempo de su programación a un contenido con esta característica.

Últimamente la reducción de tiempos de juego es prioridad en la LMB, logrando reducirlos a poco menos de tres horas, gracias a nuevos reglamentos y logísticas en el desarrollo del juego.

Tiempo a la baja

Si bien es cierto que es un avance, no es suficiente para lograr la proyección que tienen otros deportes. El beisbol mexicano ha encontrado pequeños nichos donde explotar su imagen, actualmente la liga tiene un contrato con TDN para transmitir dos juegos a la semana dentro de su programación (jueves y domingos), además de algunos duelos los viernes a través de Univisión TDN y el acuerdo de Diablos Rojos y Tigres mantiene con SKY.

También, de nuevo, el circuito trabajará en coordinación con AyM Sports, empresa que transmitirá en Internet los juegos del circuito mediante la compra de tarjetas de prepago.

Fuera de este panorama, el resto de los equipos tienen que conformarse con ser transmitidos por alguna televisora local o la radio, alguno de ellos ni de ese “privilegio” gozan.

Ante los pocos reflectores, la liga decidió lanzar la transmisión de sus juegos en vivo por Internet, donde por 499 pesos puedes consumir toda la temporada y playoffs de la LMB, experimento que avanza a paso lento. No puedes vender un espectáculo plano, lento y sin vida.

Para que todos estos esfuerzos den resultados, se tendría que modificar la dinámica del juego, la pompa alrededor del campo y la mentalidad cerrada de los aficionados puristas. Algo debe quedar claro: el beisbol hoy por hoy no vende en México.

Cerca del out 27

Mantener a un equipo cuesta aproximadamente 40 millones de pesos (según Forbes México) y con las entradas al estadio no es suficiente para costearlos, hay que buscar horizontes diferentes para hacer el negocio rentable. Obviamente la publicidad y convenios ayudan, sin embargo, no es un secreto que las franquicias del beisbol mexicano se manejen en números rojos a “beneficencia” de los empresarios que las manejan.

Los primeros pasos ya se han dado, el “homerun derby” en el Zócalo de la Ciudad de México no es una casualidad. Los clubes tienen que estar abiertos a distintas posibilidades.

Hay franquicias que se mantienen en las mismas manos por décadas y con organigramas “imperiales” donde la cabeza toma las decisiones en todas las aristas, esto provoca que el modelo de negocios se mantenga estancado. Se necesita vender la marca beisbol y de sus equipos, eso solo se logra delegando responsabilidades a la gente que sabe. Los equipos están muy necesitados de departamentos de mercadotecnia eficientes que no únicamente lleven gente al estadio, sino que también impulsen el nacimiento de nuevos seguidores.

El deporte debe comprender que se mantiene vivo por su esencia que lo hace fuerte, pero de nada le servirá si se aferra sin evolucionar y ofrecer un producto atractivo para las nuevas generaciones. Se debe evangelizar a los nuevos aficionados de una manera impactante. La gente crece y muere, así como los seguidores de los equipos. El beisbol es un rey que podría morir decapitado por sus propias leyes. ¿Se autocondenará?

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Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, amante de las MMA, Kokiri por adopción y Friki con aspiraciones de ser maestro Pokemón @angelmariomtz