Noviembre 12 de 1993. En casi todas las casas de Norteamérica las familias sintonizaban una edición más de lo Videos Más Graciosos de América, mientras su tradicional cena dominical transcurría sin ninguna interrupción o sorpresa. Para el estadounidense promedio, se trataba de una noche cualquiera. Pero para el ojo experto, cansado de la monotonía habitual, su sed de sangre estaba a punto de ser saciada. Sus viciosos ojos estaban a punto de presenciar un espectáculo que se convertiría en leyenda.

65 mil fueron los lunáticos que días antes pagaron 14 dólares con 95 centavos para hacer de sus salas y sótanos las anfitrionas, por una noche, de la violencia en televisión. La mayoría no sabía exactamente qué esperar, pero la idea de un escenario en donde las diferentes artes marciales del mundo se encontraran en una pelea suprema para ver cuál era la mejor, vendía y lo hacía muy bien.

Mientras tanto en Denver, un héroe del trópico se enfundaba en un colorido sarong para defender su honor en una improvisada jaula al interior del McNochol’s Arena. Hoy Teila Tuli es el lugareño simpático de Hawaii 5-0, pero en los 90 llegaba a UFC 1 como el último gran guerrero de zumo. Acostumbrado a las tradicionales audiencias de Japón, los estruendos de los espectadores americanos sedientos de sangre le confirmaron que esa noche iban por su cabeza.

Del otro lado del octágono, el neerlandés Gerard de Gordeau se subió a enfrentar a un extranjero en todos los sentidos que, además, pesaba el doble que él. Sin embargo, como David con su Goliath o Bilbo Bolsón con Smaug, el europeo dominó al americano en cuestión de minutos con la agilidad de sus golpes. Cuando Tuli se encontraba al borde de la jaula, a punto de derribarla con su gran peso, Gordeu lo terminó con una patada en la cara, sellando su victoria con dos dientes que volaron de la boca del hawaiano; uno cayó en la audiencia, el otro se quedó incrustado en el pie del peleador, inaugurando así el inicio de las épicas artes marciales mixtas.

En ese entonces sólo el Los Angeles Times cubrió el evento, calificándolo como un éxito. Tiempo después la UFC (Ultimate Fighting Challenge) pelearía contra una ola de difamación liderada por The New York Times y otros medios de prestigio, quienes consideraban al entonces “vale todo” como un arte violento y peligroso.

Hoy la UFC cuenta con 23 años de historia que los ha posicionado como los reyes del deporte y el entretenimiento. Estrellas como Conor McGregor y Ronda Rousey aparecen en las titulares de todos los medios deportivos y son invitados frecuentes de los talk shows más vistos del país. Sus eventos exceden el millón y medio de espectadores y sus cuotas de pay per view rondan los 50 dólares. Hoy, la UFC y las MMA pueden ser el hit más grande de la nación y tener admiradores en todo el mundo; pero nunca hay que olvidar que alguna vez esta casa millonaria era el hogar de un montón de inadaptados con pantalones de karateka y faldas hawaiianas.

 

Por Axel Salas.