Los bikinis mantienen con vida, y polémica, a Sports Illustrated

“El Swimsuit Issue promueve el concepto dañino y deshumanizante de que las mujeres son un producto para el consumo masculino”, fueron las declaraciones de un grupo feminista para describir la...

“El Swimsuit Issue promueve el concepto dañino y deshumanizante de que las mujeres son un producto para el consumo masculino”, fueron las declaraciones de un grupo feminista para describir la edición más vendida año tras año de la revista del medio deportivo Sports Illustrated, una polémica que ha últimos años se ha intensificado.

SI ha sido un medio de referencia en periodismo deportivo desde la aparición de su revista en 1954, donde las portadas de sus ediciones se convirtieron en objetos de culto y testigos de lo más trascendental de lo que sucedía en las canchas, sin embargo el deporte vive tiempos muertos entre las campañas, situación que forzó a su equipo a buscar opciones para que sus ventas no disminuyeran.

Fue en 1964 cuando al editor, Andre Laguerre, al tener en pausa la actividad en la NFL y las Grandes Ligas optó por hacer uso de las modelos y la nueva tendencia en moda de esa década, los bikinis, para vender en los puestos un número revolucionario: Swimsuit Issue.

Y desde que esta edición vio la luz, el éxito la acompañó, logrando transformarse en la revista más vendida del año para Sports Illustrated. Para 2013 la “edición de los bikinis” vendió alrededor de 800 mil ejemplares en plena era digital, mientras que el resto de sus entregas alcanzó apenas los 68 mil. Otro ejemplo de crecimiento fue cuando en 2005 alcanzaron los 35 millones de ventas en publicidad lo que desembocó en su aparición en papel para China en 2007.

A pesar de esto, las controversias la han alcanzado y la supervivencia de la revista como tal se ha puesto en riesgo, orillando a la compañía a ser más “atrevida” en cada edición mediante el morbo que ha despertado las críticas y rechazo de distintos grupos sociales.

La principal acusación al Swimsuit Issue es la objetivación de la mujer, mostrada como simple objeto del placer del hombre. Uno de los argumentos por los cuales se dice no cumple su propósito de “fortalecer la imagen de la belleza femenina” es que las mujeres que aparecen son modelos dentro de una revista deportiva, aunque existe una serie de atletas destacadas que han ocupado sus páginas como Serena Williams, Steffi Graff, Lindsey Vonn y hasta la ex campeona del UFC, Ronda Rousey.

Uno de sus puntos críticos más álgidos es cuando, para su edición del 50 aniversario (2014), Sports Illustrated utilizó a la muñeca Barbie como figura de campaña, siendo el ejemplo más claro de la objetivación de la mujer para los grupos feministas.  

En 2015, la revista fue ojo de críticas porque en su portada aparecía la modelo Hannah Davis bajando un poco la parte inferior de su bikini despertando la furia de grupos conservadores.

“Después de todo, si el punto no es objetivizar a la mujer para el placer de los hombres, ¿por qué no crear una contraparte protagonizada por un hombre con poca ropa?”, declaró la autora y colaboradora de las universidades de Cornell y Stanford, Peggy Drexler.

Todos estas situaciones han resultado en problemas para la revista y su edición anual. Desde 2012 Sports Illustrated sufre una serie de despidos en masa, el número de sus páginas ha disminuido considerablemente (de 2014 a 2015 bajaron de 250 a 220 hojas) y según números de Alliance for Audited Media desde 2008 ha bajado en un 5% el número de sus suscriptores.

Mucho también se ha criticado a su más cercana “competidora”, la Body Issue de ESPN, que muestra a los atletas sin ropa en una edición anual. Ambas revistas son las que mantienen a flote a estos medios en el papel. ¿Vale la pena seguir esta batalla?