Sin utileros no habría futbol profesional

Los utileros tienen el trabajo más pesado en el futbol, desde inflar balones hasta lavar uniformes. Pocos son reconocidos y muchos tienen condiciones muy pobres.

Eduardo Negrete camina con dificultad mientras en su espalda carga una red llena de balones. Los jugadores ya se han ido, acomoda más de un centenar de pares de tenis y aún le falta enrollar las vendas. Eduardo funge como utilero de los Alebrijes de Oaxaca en la Liga de Ascenso MX, lleva más de tres años en su cargo y recuerda que antes era entrenador de porteros, pero su edad lo llevó a ser relegado por alguien más joven. No tuvo otra opción.

Pocos los reconocen, aparecen en lo más bajo del escalafón de un equipo de futbol. No salen en las fotos, ellos se encargan de que existan las condiciones para que todo funcione. Los utileros son el mejor amigo del futbolista, el consejero y el primero en llegar, pero también el último en irse de los entrenamientos. A la llegada de los jugadores, ellos deben tener listas las vendas, tenis, uniformes, bebidas, balones y en ocasiones colocar las herramientas que se utilizan durante la sesión.

Y a pesar de su tremenda labor, son los hombres que tienen el salario más bajo, pero están entregados incondicionalmente al futbol.

Negrete ya acomodó todo en la camioneta y ahora se dirige al estadio Tecnológico, tiene que continuar con la limpieza de uniformes en una de las lavadoras industriales. “Yo fui compañero de Ricardo La Volpe, era su suplente en el Atlante. Aún somos amigos, pero estamos en diferentes caminos”, recuerda mientras nos dirigimos al inmueble que recién fue construido por el Gobierno del Estado de Oaxaca.

Eduardo comenta que cuando fue relegado a ser utilero su salario disminuyó considerablemente, en ese momento su hija estudiaba la licenciatura y tenía que pagar renta en Oaxaca. Ante ello trataba de ser bueno en su trabajo y para conseguir un dinero extra lavaba los carros de los jugadores o les hacía mandados. Recordó que el futbolista más espléndido era Alberto “Venado” Medina, le ayudaba con 100 pesos por cada favor y en ocasiones los jugadores se cooperan a final de la temporada para darle un apoyo.

Los utileros también conocen la exigencias de los futbolistas “algunos son muy sencillos, pero otros quieren que les lleves sus 1o pares de tenis, les consigas ciertas vendas y licras. Uno trata de cumplir en todo, pero cuando se sale de nuestras manos se enojan y tienes problemas con ellos”, comentó Eduardo en una plática informal.

Ahí no termina el trabajo de estos personajes, tienen que hacer el viaje a los partidos de visita y con solo dos manos encargarse de que todo esté listo para antes, durante y después del partido. “A los jugadores los tratan muy bien, pero si a mi se me extravía algo me lo cobran, uno es el que más puede perder. El futbol es muy bonito, es mi vida y me ha dado para comer”.

Así es el andar de estos personajes que se deben partir para realizar varias actividades y que todos puedan realizar su trabajo, los entrenadores y jugadores dependen de ellos. Quizá el trabajo más pesado en el futbol, desde inflar balones hasta lavar los uniformes. Pocos son reconocidos y muchos trabajan en condiciones muy pobres.  

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