El dilema de Valley Ranch: ¿Tony Romo o Dak Prescott?

La historia de la NFL es cíclica, casi un símil de la naturaleza. Un viejo líder de la manada se difumina, mientras un joven que demostró la habilidad suficiente se...

La historia de la NFL es cíclica, casi un símil de la naturaleza. Un viejo líder de la manada se difumina, mientras un joven que demostró la habilidad suficiente se convierte en el depositario del destino de una franquicia. Los casos no son únicos. Sin embargo, el argumento de la llegada cambia: Joe Montana cumplió un cliclo que tenía a un Steve Young listo, mismo caso con Aaron Rodgers y Brett Favre en Green Bay. Ahora el dilema es en Dallas y la disputa es de Romo y Prescott.

Sin embargo, el guión favorito es el de la emergencia. Cuando el veterano sufre una lesión y el novel del que nadie espera, reluce un futuro más brillante. El caso más evidente fue un tal Thomas Brady, que en 2001 entró por Drew Bledsoe, un mariscal de campo que bajo la gestión de Bill Parcells alcanzaron, incluso, un campeonato de Conferencia en 1996.

En Dallas, la misma dupla Bledsoe-Parcells se juntaron cuando Brady ya era amo de la liga con tres campeonatos en cuatro años. Sin embargo, el destino del quarterback tuvo un final similar cuando otra lesión le otorgó el paso a Antonio Ramiro Romo.

Ahora, Tony Romo se encuentra en la misma situación, cuando un mal tackleo ante Seattle en la pretemporada lo sacó con un disco herniado dándole el paso a Dak Prescott que en ocho partidos, tiene a los Cowboys con el mejor registro de la Conferencia Nacional. Doce pases de anotación por apenas dos intercepciones, la menor cantidad para un titular desde la semana 1, dos mil yardas por pase.

Los doctores finalmente lo dieron de alta: la pelota está en cancha de Jason Garrett y Tony Romo incluso ya entrenó completamente equipado. Sin embargo, quien sigue entrenando con el primer equipo, es el novato de Mississippi State.

Justo en el cenit de la campaña, los Cowboys tienen su momento más ilustre en casi una década, su mejor registro y una visita ante un odiado rival. ¿Llegó el fin de la era Romo?

Publicidad