Cuando ‘Rocky’ hizo explotar la Lagunilla

  “¡Rocky, Rocky, Rocky!”, gritaba el público exaltado. El nuevo ídolo consiguió el título internacional de boxeo entre lágrimas y abrazos de sus seres queridos, logró su meta. No son...

 

“¡Rocky, Rocky, Rocky!”, gritaba el público exaltado. El nuevo ídolo consiguió el título internacional de boxeo entre lágrimas y abrazos de sus seres queridos, logró su meta. No son Las Vegas ni mucho menos una escena de la película ganadora del Oscar en 1976 “Rocky”. Nuestro protagonista es muchas libras más ligero que Stallone, nuestro escenario es mucho menos glamuroso que el MGM Grand, pero el cinturón es mucho más valioso que el que consiguió Balboa en la cinta.

Eduardo “Rocky” Hernández se consagró Campeón Internacional Superpluma del CMB al vencer en dos episodios por la vía del cloroformo al “Vikingo” Terrazas bajo el aplauso de más de 6 mil personas que coparon la Arena Coliseo.

La velada comenzó desde temprano. A partir de las 18:30 horas “El Embudo de la Lagunilla” abría sus puertas recibiendo a los amantes del deporte de los puños que de a poco tomaron sus lugares, además de algunos turistas que se apresuraban a entrar al inmueble ante el clima inseguro que se percibe en los alrededores.

Los asientos se llenaron a gran velocidad, comenzaron las primeras peleas de exhibición y la Coliseo ya presumía más de 70% de su capacidad.

“Pártele su madre, no la dejes salir de las cuerdas”, gritaban en el graderío. Por algunos momentos cada aficionado se convirtió en coach de boxeo.

Los combates avanzaban y un público multicolor entre el que se encontraban niños, adolescentes, mujeres y hombres que aumentaban los decibeles de sus gritos alimentados por la cerveza y sopas instantáneas, coreaban a los pugilistas locales.

En este marco, la Fundación “No Tires la Toalla”, que impulsa los talentos boxísticos y valores de jóvenes y niños en situaciones vulnerables, hizo su lanzamiento oficial con personalidades del ambiente artístico como Agustín Arana, Geraldine Bazán, Guillermo Salas, Lorena Herrera, Moisés Arizmendi, Gabriel Soto, entre otros.   

El encordado despedía a las luminarias y le daba paso a los gladiadores. En uno de los encuentros más emocionantes de la noche, el mexicano Luis Cotto Vidales logró darle una alegría al público presente noqueando en cuatro episodios al brasileño Murilo Alves quien en los primeros rounds mostró condiciones pero se fue apagando ante la inteligente pegada del azteca.

Y como si fuera una exaltación al Salón de la Fama, pero en el centro de la Capital del País, las leyendas del pugilismo mexicano subieron una vez más al cuadrilátero, esta vez vestidos de traje o mezclilla y con los guantes bien guardados en una vitrina. Humberto “Chiquita” González, Pipino Cuevas, Alfonso Zamora y Carlos “Cañas” Zárate recibieron por parte de Promociones del Pueblo, encargada de la función, una placa conmemorativa y un estímulo económico que fue donado para el apoyo de los gimnasios de la Ciudad de México.

Posteriormente, en el evento co-estelar, la mexicana Esmeralda Joya Moreno avanzó a la semifinal del torneo mosca por el Cinturón Diamante del CMB al vencer por las tarjetas a la norteamericana Melissa McMorrow.

El combate tuvo un amplio dominio de la peleadora tricolor, quien terminó con el rostro lastimado a causa de un par de cabezazos que le propinó la californiana y por lo que fue penalizada ante los silbidos y mentadas de madre que cimbraron la Arena Coliseo.

La pelea de la noche se acercaba, los asistentes, algunos ya con la mirada perdida por la cantidad industrial de alcohol consumido tras más de cuatro horas de función, se encontraban extasiados. El inmueble parecía venirse abajo con los aplausos para el capitalino y los silbidos para las “ring girls” de Playboy que lo escoltaban. Su rival, Víctor “Vikingo” Terrazas, subió al encordado entre abucheos y algunos gritos de apoyo perdidos en una selva de insultos.

El tercero en la superficie, el referí Cristian Curiel, juntó a los rivales para darles las últimas instrucciones previas al combate. En la mesa de transmisiones de Televisa se encontraban Jorge “Travieso” Arce y Ricardo “Finito” López quienes no pudieron ocultar sus ganas de subirse al ring para ponerse los guantes, al igual que la invitada de lujo y nueva peleadora del UFC Alexa Grasso.

La campana dio inicio a las hostilidades e inmediatamente “Rocky” soltó las primeras combinaciones con el hambre de un joven pugilista de apenas 18 años de edad sobre un veterano tapatío y ex campeón mundial.

Para el segundo en el carrete el joven y ahora campeón Internacional lanzó algunos volados y uppers que toparon con la humanidad de Terrazas mandándolo de rodillas contra la lona de la cual ya no se levantó.

El llanto hizo acto de presencia cuando el fajín se posó en la cintura de Hernández, siendo cargado por sus promotores Oswaldo y Reginaldo Küchle y su mánager Isaac Bustos. El capitalino puso su récord en 21-0-3 con 17 nocauts, pero la más importante es que esa noche salió de la mítica Arena Coliseo en hombros, como lo hicieron muchas figuras mundiales del pugilismo mexicano.

Por: Ángel Mario Martínez

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