La renuncia tardía: la autocrítica de Tomás Boy tuvo que ser antes

Hoy toca hablar de otro “grande” del futbol mexicano. Hace unas semanas nos referimos al América por su centenario, la semana anterior a Pumas y su racha invicta de CU...

Hoy toca hablar de otro “grande” del futbol mexicano. Hace unas semanas nos referimos al América por su centenario, la semana anterior a Pumas y su racha invicta de CU (que perdió ante Tigres) y esta ocasión le toca a Cruz Azul porque… bueno, ya saben, Cruz Azul-Tomás Boy es lo que llama la atención.

Seguramente se enteraron de la salida de Tomás Boy del banquillo celeste. La derrota contra el Puebla fue lo que le faltaba al Boy para decir adiós de manera definitiva, pero en realidad es que, quizá, lo tuvo que hacer mucho antes. Sí, por dignidad (aunque suene agresivo).

Contra los “camoteros” fue el último capítulo en la dirección técnica, pero cómo olvidar esa derrota pen…osa (por decir lo menos feo) contra el América. Después de ir 3-0 arriba, no parecía posible que al silbatazo final los de Coapa hayan dado la vuelta al marcador, pero Tomás lo hizo posible.

Entendemos que los jugadores tienen parte de culpa, pero el “Jefe” no sale limpio, para nada. Su incapacidad para reorganizar a su equipo en momentos clave también afectó y, tal vez, ahí empezó la caída libre.

Después, la supuesta (no) burla contra su propia afición en los octavos de final en la Copa MX y para rematar, en el mismo torneo, en la semifinales contra Querétaro, le enseña la cartera al árbitro, como dando a entender que está “vendido”.

En fin, Tomás Boy llegó como una ilusión para el cuadro celeste y terminó siendo uno más del montón. Lo dejó igual que cuando lo tomó, como un equipo “perdedor”, según las palabras del propio ex técnico:

“Llegué a Cruz Azul siendo ya un equipo perdedor y fracasé en el intento de cambiarlo”.

Ni la “Máquina”, ni Tomás lograron cambiar sus vidas en ese matrimonio infructuoso que el sábado pasado se divorció. Ambos son unos perdedores (así de sencillo), lo dejaron más que claro.

Quizá lo anterior suene fuerte, pero tal vez ayude a dimensionar el proyecto fallido de la institución celeste. Después de dos torneos, con la calidad de plantel qué tiene, no es posible que el “Jefe” no haya sido capaz, si quiera, de llegar a liguilla  y del campeonato mejor ni hablamos (no hay que poner más sal en la herida).

En el Apertura 2016, el equipo cementero marcha en la posición 13, con 16 puntos y la liguilla prácticamente fuera de alcance. No sólo fueron sus actitudes personales, ya que el futbol ofrecido tampoco fue de lo mejor y sus números lo confirman. Tomás Boy tuvo que irse antes.

La afición azul es fiel, como ninguna, pues soportar pena tras pena no ha de ser sencillo y, por eso mismo, debe exigir (y merecer) más. Por su parte, la directiva, debería hacer una evaluación de su desempeño, saber que no ha podido levantar a un club en casi 20 años y, si es necesario, retirarse del camino, aunque eso suene casi ilógico.

El dato: 

El Invierno del 97 fue el último torneo donde la Máquina alzó el trofeo de campeón. Desde esa fecha, hasta la actualidad, han tomado las riendas 11 técnicos diferentes y ninguno ha podido exorcizar los demonios cementeros.

*Guillermo Vázquez se salva un poco (ganó la Copa MX en el 2013)

Publicidad