El Barcelona fichó este martes a Malcom como su nuevo jugador para la temporada 2018-19. El cuadro blaugrana pagó 41 millones de euros al Girondins de Bordeaux por el extremo nacido en Brasil. Anteriormente, la Roma llegó a un acuerdo con el equipo francés por el traspaso del futbolista de 21 años. Parecía un negocio finiquitado, hasta que llegaron los catalanes.

No pasaron ni 24 horas de todo esto, y en redes sociales creció la polémica como espuma. Al final, la Roma desistió y el Barcelona se hizo de una de las perlas del futbol brasileño.

Malcom llegó en enero de 2016 al Girondins de Bordeaux. De inmediato el carioca deslumbró a propios y extraños por su verticalidad y gran golpeo de balón. Suele jugar por la banda derecha a perfil cambiado. Insiste mucho en recortar hacia el centro y buscar el disparo o una pared que lo ponga de cara al arco rival con su pierna más hábil, la zurda.

Puede que sea su juventud o sus ganas de sobresalir, pero el ex de Corinthians nunca está quieto. Siempre está en busca del espacio y de abrir el camino cuando éste se torna rocoso. Es una realidad que no estaba en los planes del Barcelona, pero ante la negativa de Willian, Bartomeu puso sus ojos en Monchi y en su agilidad para contratar futbolistas prometedores y le arrebató a Malcom de la Roma.

PSG busca robarle socios a Messi en el Barcelona

Pero no todo es color de rosas. A inicio de la temporada 2017-18, Malcom era el referente en el ataque del Bordeaux. Sus cinco goles y cuatro asistencias en los primeros diez encuentros lo confirman. Pero luego vino la debacle.

A principios de enero de este año, la prensa francesa y brasileña suponían que la joven promesa de Burdeos estaría en la lista definitiva de Brasil. Tite no confirmó ni desmintió el hecho. El seleccionador conoce a la perfección a Malcom. Él lo debutó cuando dirigía al Corinthians.

La ilusión derrumbó por completo al brasileño. Su nivel bajó considerablemente, al igual que el de su equipo. Jocelyn Gourvennec fue destituido del cargo de entrenador y en su lugar llegó el uruguayo, Gustavo Poyet, quien no se tocó el corazón para relegar al carioca el resto de la temporada. La banca fue el precio que tuvo que pagar el habilidoso extremo por subirse a una nube, que ojalá le hay hecho entender que hace falta algo más que solo habilidad para triunfar en la élite mundial.

Aún así, el Barcelona se hizo de un fichaje prometedor. La explosividad en ataque de Malcom será un buen revulsivo para el equipo de Ernesto Valverde, si lo saben aguantar y aprovechar. Su rival directo será el fancés, Ousmane Dembélé, a quien la presión le jugó una mala pasada la campaña anterior.

Lo último del Mercado de Fichajes de Europa 2018

Quizás hubiera encajado mejor en la Roma, pero es una realidad que Malcom y los futbolistas sudamericanos se vislumbran ante el interés de equipos de talla mundial como los catalanes.