El Pro Bowl, un juego de estrellas en verdadera decadencia

La NFL es una de las mejores ligas deportivas del mundo. Sus jugadores, contratos, juegos, patrocinios y muchos elementos más hacen que sea un atractivo para el público cada fin de...

La NFL es una de las mejores ligas deportivas del mundo. Sus jugadores, contratos, juegos, patrocinios y muchos elementos más hacen que sea un atractivo para el público cada fin de semana, aunque sea por unos pocos meses al año. Sin embargo, y como casi siempre, hay un “pero” dentro de todo ese gran universo: el Pro Bowl.

El considerado juego de estrellas del futbol americano ha caído en un punto donde año con año se sigue cuestionando el por qué se realiza, si en verdad no genera una gran expectativa en el público y tampoco en los jugadores que han sido seleccionados.

“Fue una de las mejores experiencias que he tenido, pero simplemente no vale la pena”, comentó Tyler Eifert, ala cerrada de los Cincinnati Bengals, después de lastimarse el tobillo en el Pro Bowl de la campaña pasada, dejando claro que las lesiones es una de las principales razones por la cual los seleccionados prefieren decir “no”.

Y así, entre los futbolistas elegidos que no quieren ir para evitar algún problema físico o bien están concentrados para disputar el Super Bowl, ese juego de estrellas termina por ser todo menos eso, pues las verdaderas figuras no están presentes. ¿Cuál es el siguiente problema? La audiencia.

Pese a que este partido se desarrolla hasta el final de temporada, y no a la mitad de campaña como en las Grandes Ligas o la NBA, el Pro Bowl puede presumir que es el segundo mejor juego de estrellas en los últimos cinco años, sólo por detrás de la MLB, con una media de 10.5 millones de televidentes, de acuerdo a información obtenida por El Economista.

Sin embargo, aunque tiene una de las mejores estadísticas entre las ligas, también es cierto que desde 2011, año que alcanzó su mejor registró de audiencia en lo que va de milenio, el rating ha ido a la baja de manera constante, hasta llegar a sólo ocho millones en el 2016.

Por si fuera poco, el bono que se le da a cada equipo resulta una “miseria” en comparación a los millonarios sueldos que cada jugador percibe. En la edición del 2015, el equipo ganador se llevó a la bolsa 55 mil dólares por 28 del derrotado. Por supuesto, dividido entre todos los participantes.

¿Entonces qué mantiene vivo a este partido? Pues aunque no haya muchos motivos, siempre estará el más importante: el dinero, pues al parecer a Pepsico, principal patrocinador, junto a los otros 50, prefieren mantener a esos ocho millones de espectadores.

Además, de acuerdo a la revista Forbes, es justo esta época de la temporada en que los agentes pueden aprovechar para realizar mejores contactos con jugadores ya que “todos están de buen humor. El ambiente juega con las emociones y fibras sensibles de los mejores deportistas de la NFL, en especial los que hacen su primer viaje a esta gran recompensa vacacional y económica”.

Sí, el Pro Bowl en teoría tendría que ser el juego con más calidad antes del Super Bowl, pero la realidad es otra. El desinterés y potenciales lesiones de jugadores, más la falta de público televidente deberían poner a pensar a la liga para una reestructuración, aunque tal ve para ellos eso es lo que menos conviene.

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