Link copiado al portapapeles
#Futbol

¡Oribe Peralta es un maldito Kraken!


Sigiloso, paciente y mortal. Estas palabras bien pueden describir a Oribe Peralta, la criatura del área que puede hundir un buque de guerra.

“Bajo los truenos de las superficie, en las grietas del mar abismal, el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños”, comienza el poema El Kraken del dramaturgo británico Alfred Tennyson, el cual habla de una criatura que infunde temor a quién lo enfrenta, además destaca su capacidad de ser sigiloso y mortal al mismo tiempo, mismas características que debería de tener cualquier delantero de futbol. En México podemos levantar la mano y decir: “Tenemos un Kraken”, y ese es Oribe Peralta.

***

SIGILOSO SUSPENSO

“Pálidos reflejos se agitan alrededor de su oscura forma; vastas esponjas de milenario crecimiento y altura se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza, pulpos innumerables y desmedidos baten con brazos gigantescos la verdosa inmovilidad, desde secretas celdas y grutas maravillosas”, continúa la pieza de Tennyson.

No hace muchos años escuchábamos el nombre de Oribe Peralta Morones como un recambio más en los equipos de la Liga MX, muy pocas veces acaparaba las portadas de los diarios deportivos y era imposible verlo vendiendo algún producto en comerciales.

Sabíamos de la existencia de un delantero coahuilense, pero nadie pensó que se convertiría en un “monstruo del área”.

Así, desde celdas y grutas, la carrera de Peralta comenzó en el pequeño ejido de La Partida, muy cerca de Torreón, Coahuila.“Tú lo veías por estas calles caminando como si nada, sin pose, sin aires, sin andar en un carrazo, platicando con la raza”, declaró para Zócalo Saltillo un habitante del poblado de poco más de 4 mil habitantes. Describía al delantero mientras se desarrollaba el mundial de Brasil 2014.

Y es que la carrera de Peralta Morones no fue como la de muchos chicos que desarrollan su talento en las fuerzas básicas, sino que comenzó algo “tarde” y con varios problemas. Su crecimiento tenía que ser “milenario”.

Oribe forjó esas piernas en el llano, dentro de un equipo llamado “Los Vagos” para después representar a su ejido en un torneo estatal donde llamó la atención de varios equipos profesionales. Ya dentro del CESIFUT (Centro de Sinergia Deportiva) una fractura de tibia y peroné lo mantuvo fuera de las canchas, no era el momento idóneo para salir de las profundidades.  

“Mientras estuvo jugando con Santos, Oribe venía aquí cada 15 días, a comer con su mamá y su papá, aparte convivía con la gente sin hacerse el divo, como si no fuera el cuate que se mira en la la tele por todo el mundo, ¡de verdad un peladazo!”. José Gámez, habitante de La Partida para Zócalo Saltillo.

Según los textos de Erik Pontoppidan, obispo de Bergen (uno de los primeros en escribir sobre la existencia del monstruo), el Kraken era un animal muy sigiloso que por lo general nadie llegaba a advertir su presencia hasta que era demasiado tarde. Quizá por eso, ya como profesional, Peralta tuvo que “rondar los mares” de diferentes equipos del futbol mexicano hasta explotar su potencial.

Alacranes de Durango, Monarcas Morelia, León, Monterrey y Chivas son las casacas que tuvo que vestir y donde tuvo que ganarse un lugar como relevo a base de paciencia y mucho sudor. Pronto el destino lo llevaría al lugar donde sus “tentáculos” podrían extenderse y convertir sus ataques en goles cambiando su “verdosa inmovilidad”.

Oribe Peralta Kraken México América Santos Monterrey

***

LAS BONDADES DE LA HORRIBLE CRIATURA

“Yace ahí desde siglos, y yacerá, cebándose dormido de inmensos gusanos marinos hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura”, continúa el poema del británico.

Para 2006, El Cepillo (conocido así por su peinado) regresaba a casa. El Club Santos Laguna firmó al nativo de La Partida para ser refuerzo y compartir la delantera con el brasileño Eliomar Marcón. Esta experiencia no fue del todo buena, solo marcó 10 goles en 80 partidos disputados. Pero su participación fue clave para que el conjunto albiverde se librara del “Juicio Final”. Se salvó del descenso y comsiguió la corona del Clausura 2008.  

“Cuando llegó de Monterrey fue algo muy importante lo que vivimos aquí en la casa porque llegó a Santos para quedarse varias temporadas y como quiera, lo teníamos más cerca y podíamos disfrutar de todos sus partidos. Es un orgullo muy grande porque era su sueño, jugar en el equipo de La Laguna”, expresó Miguel Peralta, padre de Oribe,  a Marca Claro.

Seis meses después, la selva chiapaneca sería la nueva casa de Peralta. Fue cedido a préstamo por un año y en dos torneos consiguió un gran ritmo que lo llevó a marcar 12 goles.

Santos lo necesitaba, y esta “criatura” que fue relegada a la banca y no tenía protagonismo pronto se convertiría en la figura de un equipo y estandarte en la coronación ante el odiado rival: Monterrey.

Nuevamente como guerrero, Oribe desplazó al naturalizado Vicente Matías Vuoso a la banca, sumó más de 300 partidos en Primera División y demostró que “verbo” (en este caso entrega) mata “carita. En 2012 se convirtió en el mejor delantero nacido en México.

Oribe Peralta Kraken México América Santos Monterrey

***

EL KRAKEN ESTÁ VIVO

“Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles, rugiendo surgirá y morirá en la superficie”,finaliza el poema de Tennyson.

El 11 de agosto de 2012 la ciudad de Londres vio rugir al Kraken. El cronómetro marcó los minutos 1 y 75 como los momentos en que la “bestia” destruyó al mayor “buque de guerra” del futbol, Brasil, en un césped solo pisado por ángeles: Wembley.     

El escritor y naturalista sueco Bengt Sjögren escribió que la criatura “si se aferra al mayor buque de guerra, podría tirar de él hasta el fondo del océano”. Algo así hizo Peralta con el Scratch du Oro.

Sus dos golpes resultaron en un hito para el balompié mexicano, un oro olímpico que supo a Copa del Mundo. Oribe dejaba de ser “El Cepillo” para ser el “Dios del Futbol Mexicano”, como lo mencionó el narrador Christian Martinoli.

“Nunca pensé que lo fuera logar y ahora me da mucho gusto por él, por todo lo que ha trabajado, por su disciplina”, aseveró a Milenio el orgulloso papá de Oribe tras ganar el oro olímpico

Si un pescador tenía una inusualmente buena pesca, uno le decía al otro, “debes haber pescado sobre un Kraken”. Y es que todo lo que rodeó a Peralta se convirtió en buenos resultados. La selección consiguió triunfos históricos; con Santos consiguió el título, fue el mejor jugador de Concacaf y después emprendió una nueva aventura con el América, tras ser referente del Tri en el Mundial de Brasil 2014.  

Los mismos textos sobre la mítica criatura nórdica dicen que la única forma de apaciguar su ira es celebrando sobre su superficie. Este es el único momento donde vemos a nuestro Kraken coahuilense feliz y tranquilo, celebrando los títulos (ya sea con Santos, América o la Selección).

Hoy el delantero pasó de ser un “Horrible” monstruo a ser un “Hermoso” acontecimiento en los mares azulcremas. La calma y el sigilo regresaron a la bestia que a pesar de ser tan callada está en espera de su próxima víctima para volver a causar pánico a cualquiera que se atreva a entrar a su territorio.

Oribe Peralta es un Kraken eterno y con sus tentáculos listos para atacar. Ojalá lo haga vestido de verde.  

Oribe Peralta Kraken México América Santos Monterrey

Link copiado al portapapeles

Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, norteño de nacimiento y Kokiri por adopción. Con aspiraciones de ser maestro Pokemón. @angelmariomtz