La Copa Corona MX es para “villamelones”

Pagar un boleto en tu ciudad para ver a un equipo popular y cambiar tus colores es algo común en las “noches mágicas” de Copa MX

Desde su regreso en el Apertura 2012, la Copa MX ha resultado un dolor de cabeza para los equipos de Primera División, pero una gran apertura para las plazas de Liga de Ascenso que llenan sus bolsillos por un partido con algún equipo popular. En el reciente torneo, Atlante tuvo una de las entradas más bajas y también una de las más altas. El primero fue contra Venados de Mérida y el segundo contra Chivas, pero la sorpresa se dio cuando en el estadio Andrés Quintana Roo estaba lleno de playeras del Guadalajara y no del equipo local.

Si entendemos que el aficionado “villamelón” es aquel que solo apoya a su equipo cuando va bien o asiste al estadio cuando llega un equipo de jerarquía y cambia sus colores por un día. El ejemplo está en el juego que Coras Tepic jugó en contra del América. En la tercera jornada del campeonato copero, Coras recibió al América y sucedió algo que no se veía desde hace años, la Arena Cora se llenó, pero de playeras del América. Además recordarán el video del aficionado quitándose la playera de las Águilas y mostrando la de Tepic, ese es un aficionado “villamelón”. Después del suceso el mismo equipo le regaló una playera al aficionado, reconociendo que en ese momento necesitaban de la popularidad del asunto para que México conociera al equipo de Tepic.

 

En Cancún sucedió lo mismo cuando las Chivas visitaron al Atlante y el estadio registró un total de 16 mil 263 espectadores, cifra que ni en la final del Ascenso se consiguió. Alebrijes hizo lo propio cuando Cruz Azul visitó Oaxaca, el estadio Tecnológico se abarrotó de aficionados y hasta porra que apoyó a la Máquina. Además, al finalizar el partido aficionados invadieron el terreno de juego para conseguir la foto o el autógrafo de su ídolo vestido de celeste. En ese momento hasta los “reporfans” aprovecharon de su posición para asistir al estadio.

Peeeeero no sucede en todos los partidos, en contraparte las plazas de Ascenso apenas pueden vender boletos cuando un equipo de la misma categoría los visita. El claro ejemplo es Atlante que con Chivas tuvo un éxito y contra Venados apenas se dieron cita 1,687 aficionados. Algo que no les alcanzó “ni para pagar el arbitraje”.

Del otro lado los equipos de la Liga MX sufren cuando uno de Ascenso los visita, pocos boletos vendidos y el dinero recaudado apenas alcanza para pagar los gastos operativos que genera abrir un estadio de Primera División. Jaguares vendió 2 mil 662 boletos en el partido que recibió a Potros y con los problemas económicos que tienen en Chiapas seguro fue un dolor de cabeza para el propietario, el señor Carlos López Chargoy.

Así que la Copa es un torneo aparte, algo que beneficia a los aficionados de ocasión. Pagar un boleto en tu ciudad para ver a un equipo popular y cambiar tus colores es algo común en las “noches mágicas” de Copa MX. Pero también resulta una excelente ganancia para el equipo local, mira que llenar tu estadio con aficionados “villamelones” es lo que deja dinero en las sedes del Ascenso MX. Un ganar y ganar, tanto para el aficionado y el equipo.

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