La admiración, una palabra que desemboca en el abuso sexual

El abuso por parte de entrenadores se da en los ámbitos deportivos y esto puede mermar la competitividad de los deportistas en ciertos torneos, así como afectar directamente al ser humano y dejarle huellas de por vida.

“Me enamoré de mi entrenador y soy muy feliz”, declaró la ex clavadista mexicana Laura Sánchez en agosto de 2012, después de una serie de señalamientos a Francisco Rueda, su entrenador desde los siete años y que supuestamente abusó de ella cuando tenía 17 años. Los padres de la entonces clavadista denunciaron al entrenador en 2004, acusándolo de mantener relaciones sexuales con su hija para llevarla a los Juegos Olímpicos de Atenas.

Francisco Rueda también fue acusado por abusar sexualmente de  las clavadistas Azul Almazán y Cristina Millán, la primera decidió emigrar a Estados Unidos por presión de la prensa y la segunda negó haber tenido relaciones con su entrenador por lo cual no acudió a Sidney 2000. Este es uno de tantos casos que se han presentado en nuestro país de abuso sexual por parte de un entrenador a un deportista, algunos como la española Gloria Viseras, prefirieron acusar a su entrenador después muchos años, sin embargo las denuncias no han bajado el número de casos que manchan la formación de deportistas desde su infancia.

Según un estudio que realizó en 2006 la Asociación Civil Deporte, Mujer y Salud (Demusa), se reveló que en México: 71% de 150 atletas consultados fueron víctimas de conductas de ese tipo o conoce personas que también lo fueron. En entrevista para Proceso, la entrenadora mexicana Charlotte Bradley Reus, presidenta de Demusa, explicó que los entrevistados “confiaban que un primo, un amigo o un conocido había sido víctima, pero sus expresión expresaban que podían ser ellos mismos, veíamos que habían vivido algo muy fuerte”.

El estudio también arrojó que en 67% de los casos los encuestados dijeron que el victimario era el propio entrenador y 92% reveló que la agresión había ocurrido dentro de una instalación deportiva, los hombres calificaron al victimario como autoritario y amenazador, mientras el 82% de las mujeres lo calificó de carismático y generoso.

Carmen Escudero es la presidenta de la asociación Garaitza de España y trata casos de abuso sexual en la infancia, comenta que uno de los contextos en donde puede ocurrir la violación con más frecuencia es en el deporte. Para Carmen existe todo un proceso para que un entrenador abuse de un niño y después logre que el caso se quede en silencio.

“Normalmente el niño siente un admiración hacia el entrenador o profesor, una especie de sus héroe, entonces hace que la víctima se confíe mucho más y que el abuso sexual sea posible en ese espacio”. – Carmen Escudero especialista en el tratamiento de abuso sexual.

Después del abuso la culpa y vergüenza es absorbida por el niño, por eso la víctima se va a callar. El victimario se encarga de hacer presión y comunicarles que nadie le hará caso y lo convierte en alguien especial que triunfara en el deporte.

Por su parte, la entrenadora mexicana Charlotte Bradley Reus afirma que las famosas iniciaciones o novatadas de los diferentes clubes y gimnasios se prestan para comenzar con el abuso sexual pues en los centros de entrenamiento existen ciertas códigos que son manejados en secreto, también los hostigamientos que se dan por parte de los compañeros inciden en que los deportistas terminen abandonando el centro de entrenamiento.

Ante esto organizaciones como la ONU han publicado elementos clave contra el acoso sexual en el deporte, así como prevenciones para los deportistas y centros de entrenamiento. El abuso por parte de entrenadores se da en los ámbitos deportivos y esto puede mermar la competitividad de los deportistas en ciertos torneos, así como afectar directamente al ser humano y dejarle huellas de por vida.

Publicidad