Juan Martín del Potro, el mejor ejemplo de la supervivencia

Juan Martín del Potro podría ser uno de los mejores tenistas de la actualidad, pero las lesiones lo han derribado en momentos clave de su carrera. Sin embargo, el argentino ha tenido la capacidad de levantarse y el Abierto Mexicano será testigo de su raqueta

En el tenis mundial contemporáneo parece que no hay más que cuatro nombres en la cabeza de los aficionados: Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray, los llamados Big 4. Sin embargo, entre esos prodigios de la raqueta aparece uno que, en su momento, llegó a entrometerse para ganar un Grand Slam cuando parecía ilógico: Juan Martín del Potro.

Hoy en día, Delpo está en uno de sus mejores momentos y el Abierto Mexicano es su nuevo reto tras no estar en el Australian Open 2017. Sin embargo, aun colocado en la posición 32 a nivel mundial, el sudamericano tiene mucho trabajo por hacer si quiere regresar a lo que alguna vez fue.

El US Open del 2009 significó el momento más glorioso de Juan Martín en su corta carrera iniciada en 2005. En la final del torneo derrotó al histórico Federer para alcanzar su primer y único título en un “grande” del tenis mundial, lo cual significó poder concluir ese año en el puesto número cinco del ranking mundial. Todo iba a la perfección para el argentino.

Sin embargo, como se dice, la felicidad es efímera y Delpo lo vivió en carne propia. Tras estar situado como el mejor cuarto tenista del mundo, el tandilense inició en 2010 con el problema que años después lo haría considerar retirarse del deporte blanco: las lesiones en la muñecas. Primero fue la derecha, una intervención quirúrgica solo le permitió disputar dos torneos a lo largo de la temporada y finalizó en lugar 258 en el ranking del ATP, teniendo una caída realmente estrepitosa.

Para el 2011, La torre de Tandil dio las primeras muestras de una actitud inquebrantable, que se volvería su mejor arma. Tras dos años sobresalientes, donde incluso llegó a ser ganador de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en 2014 retomó el lugar “vacante” que había soltado: el cuarto puesto. Las aguas estaban en el cauce correcto otra vez. O eso se pensaba.

Con la mira en el top tres mundial, el destino volvió a jugarle una broma a Delpo, un “chiste” realmente cruel que lo alejó de las canchas por una lesión en la muñeca, ahora la izquierda. Ese mismo 2014 tuvo que retirarse de la temporada en febrero para realizarse una operación y no volvió a jugar más, derrumbándose hasta el puesto 137, muy lejos del tercer lugar que meses antes parecía tener su nombre grabado. Y ese apenas era el inicio del calvario.

Durante los siguientes 18 meses, el argentino se sometió a otras dos operaciones en la misma mano, tres en total, en un proceso que no fue nada sencillo. “Me frustraba estar en casa y no veía tenis por televisión porque era algo triste para mí. Yo estuve cerca de dejar el tenis.”, confesó del Potro.

Sin embargo, esa fuerza de voluntad que lo hizo volver en 2010, reapareció en 2015, justo después de su última intervención quirúrgica. “Si algo no puedo dejar de hacer es luchar por lo que más quiero, que es jugar al tenis”, expresó Juan Martín y así lo hizo.

En 2016 La Torre de Tandil volvió a tener un juego profesional tras largos meses de espera, que le hicieron caer hasta el puesto 1024 de la ATP. Del Potro renació como un ave fénix, realmente a lo grande, para ganar su segunda medalla olímpica en Río 2016, esta vez de plata tras caer ante Andy Murray en la final, pero donde logró eliminar a Djokovic y Rafael Nadal.

“Soy el primer sorprendido por el nivel del tenis que estoy jugando”, afirmó el tenista tras asegurar su puesto en la segunda semana del US Open, el mismo que siete años antes le había dado su más grande gloria y en noviembre catapultó a Argentina a ganar su primera Copa Davis en la historia, pese a terminar con una fisura en el dedo meñique, demostrando, de nueva cuenta, que su principal fortaleza ha dejado de pasar en lo físico para sobre poner lo mental.

No, Juan Martín no es el mejor tenista de sus tiempos y no porque sus capacidades no lo hayan dejado, pero su capacidad de no bajar los brazos y resistir las pruebas que lo mantuvieron casi tres años sin actividad, para siempre regresar de forma sorprendente, lo han hecho un ejemplo a seguir y un histórico del tenis, en algo que comprende más que títulos.

 

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