José Eduardo Iga tiene en el deporte su quinto sentido

José Eduardo Iga no es un reportero cualquiera. Su talento y trabajo han hecho que tumbe distintas barreras en el periodismo deportivo ya que es ciego.

“Se prepara el pitcher; viene Rubio y ¡palo!, la pelota va buena de hit… allá va una y allá viene la otra, el juego se acabó. Peñuelas se convierte en el héroe, los Saraperos limpiaron de manera espectacular a los Petroleros con un cierre espectacular de partido”.

Es 2013 y los Saraperos de Saltillo acaban de conseguir una remontada épica para dejar en el terreno a los desaparecidos Petroleros de Minatitlán. El cronista oficial del equipo narra los pormenores de la parte baja de la novena entrada, pero su emoción no se puede esconder, eleva tanto su tono que las bocinas casi explotan, contagiando a la afición con su euforia.

Su nombre es José Eduardo Iga Moses; con poco más de 20 años se convirtió en la voz oficial del equipo de la capital coahuilense, donde sus detalladas crónicas se escuchan a lo largo y ancho del estado. Es una persona ciega.

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Intensificando el oído

“En la plataforma que más me siento agusto es la radio, ya que tiene este poder de que tú no sabes quién te está hablando detrás del micrófono, no sabes cómo es físicamente, pero si te puede transmitir algo mientras la persona esté preparada”.

Desde su nacimiento, José Eduardo es parte del 10.7% de la población mexicana que posee una discapacidad. Su madre dio a luz prematuramente en un viaje a Tampico, por lo que fue introducido a una incubadora que tenía exceso de oxígeno, razón por la que sus retinas se desprendieron.

Su limitación visual no lo ha frenado en ningún área de su vida, ha aprendido a compensarla potenciando el resto de sus sentidos. Iga es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México Campus Saltillo, forma parte del 5.7% de las personas con discapacidad que cuentan con estudios superiores y del 42% de los que cuentan con discapacidad visual y que asisten a la escuela.

“Muy pocas personas con discapacidad visual se aventuran a tratar de romper el sistema al que están acostumbrados y que no ha funcionado, creo que a eso le tiro, a romper esas barreras y tabús que nos han puesto”. José Eduardo Iga.

Si sus estudios fueron difíciles, hacerse de un espacio en los medios lo fue más. El escribir una crónica sin poder ver es un gran logro, pero narrarlo en tiempo real es una proeza. A lo largo del tiempo, José ha desarrollado una técnica en la que el oído es su gran aliado.

En el tiempo que era cronista oficial de los Saraperos de Saltillo asistía armado con su computadora portátil, un radio y un par de audífonos en su maleta. Mientras atendía la narración de sus compañeros de la prensa en un oído, en el otro escuchaba el software de su computadora que le dictaba los apuntes y estadísticas del juego.

Así es como iba tejiendo los hilos de su narración, además de tomar en cuenta factores de los que quizá otros aficionados y periodistas no nos damos cuenta, como el tiempo de respuesta de las personas a una base por bola, un hit o jonrón.

“Había jugadas donde el narrador se perdía o platicaba de otra cosa, ¿qué es lo que hacía?, identifiqué que después de una base por bola ponían una cierta canción, de un hit otra y aparte los gritos del público que son inmediatos, ya que si es jonrón se tardan un poco más en reaccionar”. José Eduardo Iga.

Escucharlo por la radio es disfrutar de un seguidor narrando el juego de una manera fluida y emocionante, con el plus de ser un conocedor del Rey de los Deportes, esa persona que es experta en estadística, pieza fundamental en este deporte y que es muy apreciada por sus aficionados.

“Compenso la falta del sentido con números, si hay una jugada muy visual yo la sustituyo con números. ¿Cómo convencer al público?, con datos aderezando la crónica. Contra las estadísticas no hay nada”.

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Sensible al deporte

“Se me decía que un ciego no iba a poder hacer una labor de reportero, que cómo se iba a mover y yo lo quería desmitificar. Lo intenté, lo logré y me gustó”.

Las personas con alguna discapacidad ocupan el 4.5% de la población general en México, según datos del INEGI en su Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014; en Coahuila la cifra alcanza el 6%.

Es normal ver a Iga recorrer los pasillos del estadio Francisco I. Madero tomado del hombro de alguno de sus compañeros. Atraviesa las butacas, saluda a miembros del staff y a uno que otro curioso que se acerca a saludarlo para luego tomar su lugar frente a un micrófono dentro de la cabina de radio.

Cuando la gente se da cuenta que las narraciones que escuchaban semana tras semana eran relatadas por una persona con una discapacidad visual se sorprenden. Su trabajo le ha costado, teniendo que superar muchas barreras y tabús, iniciando gracias a un golpe de suerte que le abrió las puertas dentro del periodismo deportivo.

“Tengo desde el 2009 escribiendo, entré por emergencia a escribir una columna. Fue porque el chavo que la escribía no pudo y me pidió de favor que lo ayudara. La escribo, le gusta a mis jefes y me dice ‘sigue para adelante’”.

Primero en las páginas del Heraldo de Saltillo y después tener un bloque editorial en Televisa, Eduardo forja su camino a base de picar piedra, como él lo dice. Sabe que tiene una desventaja física frente a sus compañeros por lo que el esfuerzo debe ser inmensamente superior, principalmente para convencer a los dueños de los medios de que puede hacer un gran trabajo sin ser testigo visual de la noticia.

“Hemos tenido algunas dificultades de que te digan ‘¿cómo vas a hacer esto?, ¿cómo vas a narrar un partido de béisbol si no estás viendo lo que está pasando en el terreno juego?’, y poco a poco lo fuimos desmitificando”. José Eduardo Iga.

No sólo la Liga Mexicana de Béisbol se encuentra dentro de su currículum; también los partidos de fútbol de la Liga MX con coberturas a equipos regiomontanos, juegos de tenis de la ATP y hasta duelos de la Champions League en España, donde cursó un semestre de intercambio, teniendo la oportunidad de transmitir por radio los partidos del Real Madrid y el Barcelona. Iga, con apenas 28 años, tiene la experiencia que muchos periodistas deportivos desearían.

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Generando confianza

El periodismo deportivo es una de las áreas de información que más polémica genera, cada aficionado es un “catedrático” de lo que sucede dentro de las canchas y las redes sociales son una plataforma para dar a conocer su opinión.

El convencer a un lector o radioescucha es realmente complicado, cada cabeza es un filtro y muchas veces los comentaristas son pintados de tendenciosos. ¿Cómo convencer a un consumidor de información deportiva de que eres objetivo si no puedes ver lo que sucede en el campo de juego?

Iga responde convencido:

“Me guío de muchas personas, no sólo de una. En el periodismo la máxima es no fiarse de la primer persona que escuches. Por eso, aparte de la narración le pregunto al compañero de al lado o checo la página oficial del equipo u otro medio, a partir de ahí tomo en cuenta en lo que la gente coincide para poder comprobar que la información fidedigna”.

Sólo el 39.1% de las personas con discapacidad participan en alguna actividad laboral o económica y José Eduardo ya se ha hecho de un lugar y nombre de confianza dentro de los medios de comunicación en Coahuila.

A su vez, está convencido de que aunque la gente no se dé cuenta de su condición por la radio o en el impreso, debe ofrecer un contenido completo con base en los datos, su principal herramienta.

“Yo no te podría decir ‘Lionel Messi tocó de fantasía la pelota’, ¿cómo te lo podría decir si yo no lo vi?, pero si te podría decir ‘Lionel Messi acertó un pase filtrado, de este tipo de balones ha errado uno en la temporada y ha acertado 100’”. José Eduardo Iga.

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Un “mago” emprendedor

“Me gustaría entrevistar a un Hugo Sánchez, un Rafa Márquez, quienes desafían la mentalidad del mexicano. Me gusta mucho entrevistar a este tipo de personas que traspasan fronteras”.

Identificado con ellos, Iga describe a estos personajes, quienes no hacen caso a las barreras mentales predispuestas que la gente les pone. Caso contrario, no le gustaría entrevistar al presidente de México Enrique Peña Nieto, ya que no estaría informando verazmente, pues es una persona que en sus discursos siempre se va por la tangente.

Amante de los deportes en general, su única mala experiencia la ha tenido en los Toros, donde el haber escuchado agonizante a una bestia de poco más de 400 kilos en el ruedo de Las Ventas, Madrid, le dejó una huella imborrable.

“Los toros es algo que no me gusta, digo, eso entrará en la moral de cada quién, pero a mi me quedó muy marcado cuando fui a Las Ventas y escuché a un toro realmente mal. Era impactante escuchar al toro gritar y llorar, no se cual sea la palabra”.

Tener la oportunidad de narrar un Mundial o un juego de Grandes Ligas es su siguiente meta, aunque también desea regresar el fútbol profesional en Saltillo tras estudiar una maestría en Gestión Deportiva.

“Tengo muchos sueños y muy grandes, muy locos que la gente me ha recriminado a lo largo de la vida, pero así me dijeron de irme a España y me fui. Así te das cuenta que las metas que veías imposibles son alcanzables”. José Eduardo Iga.

Existen historias del legendario cronista de béisbol, Pedro Septién, quien narró una Serie Mundial de las Grandes Ligas sin verla porque la señal se había caído ganándose así el mote de “El Mago”. Hoy hay un joven de 28 años que lo hace casi todos los días, un nuevo y verdadero mago del periodismo deportivo, su nombre: José Eduardo Iga Moses.