Una de las figuras más conocidas del futbol mexicano, por extraño que sea, está fuera de las canchas. Jorge Vergara entró al mundo del balompié al convertirse en el socio mayoritario de las Chivas en 2002 y a partir de entonces ha dejado huella, aunque en muchas ocasiones no ha sido muy favorable que digamos.

Cuando Vergara tomó las riendas, el Rebaño Sagrado ya contaba con 10 títulos de la liga mexicana, pero tras 15 años con el empresario al frente, los resultados son para el olvido pues solo ha alzado una vez el trofeo que lo acredita como el mejor de México. Situación imperdonable para un llamado “grande”. (¿Y se burlan de Cruz Azul?)

Sin embargo, a pesar de que lo anterior puede ser la gran recriminación de los aficionados rojiblancos a Jorge, lo cierto es que hay otros aspectos en los que el dueño de la marca Omnilife también ha fallado y para muestra la crisis que vivió el club entre el 2012 y 2015.

Durante tres años, las Chivas sufrieron de malos resultados, en cuatro torneos (de ocho) no alcanzaron ni a sumar 20 puntos, por lo que el equipo se metió en problemas de descenso, alcanzando su nivel más preocupante en el Clausura 2015, cuando solo quedaron por encima de Puebla y de Leones Negros, estos últimos al final se irían al Ascenso MX.

Pero la problemática de la permanencia no venía sola y aquí entra otro punto muy criticado durante la administración de Jorge Vergara: los técnicos. Del 2002 hasta la mitad del Apertura 2015, el Rebaño había tenido 18 “pastores” diferentes y entre los tres años de crisis (2012-2015) el banquillo chiva vio cómo entraron y salieron 10 entrenadores, algunos de ellos cumpliendo una segunda etapa con el club.

La estabilidad llegó hasta que el argentino Matías Almeyda fue nombrado nuevo responsable del equipo (y cuando Vergara se separó de Angélica Fuentes) a la mitad del torneo Apertura 2015, a partir de ahí se le puso hielo al banquillo caliente rojiblanco, en la que ha sido una de las decisiones más acertadas de Vergara, pues incluso el sudamericano los llevó a la obtención de la Copa MX con apenas dos meses al frente, terminando una sequía de nueve años sin ningún título oficial por parte de la institución.

El Estadio Chivas (Omnilife en los primeros años) puede ser considerado otro acierto del empresario, pero lamentablemente hasta en ese tema tuvo fallas que son recordadas en la actualidad. Para empezar, cuando empezó su administración, Jorge mencionó que el nuevo inmueble estaría para el año del centenario del club (2006), pero no lo pudo cumplir y fue hasta el 2010 que se concretó la idea. En el recuerdo también queda el tema del césped al que Vergara se aferraba y que terminó por cambiar en 2012 gracias a la petición de su asesor: Johan Cruyff.

Después de tanto cambio de técnicos y malos resultados, parece que Jorge Vergara ha aprendido de sus errores y encontró el camino. En el Clausura 2017, Chivas se encuentra clasificado como cuarto general y la entrada a su estadio registra un promedio de 36 mil quinientas personas, es decir el 73.29% de su capacidad total. Además, en tiempos recientes, no ha escatimado en la inversión para contratar jugadores. Alan Pulido, Orbelín Pineda, Gullit Peña (a préstamo con León) y Rodolfo Pizarro son pruebas claras.

Al parecer, lejos quedaron los fantasmas del descenso y ahora solo tiene una deuda pendiente: el campeonato, ese que se les ha negado desde 2006 (además de arreglar las transmisiones de Chivas TV que tantas inconformidades le ha dado a su afición).