James Rodríguez, del obscurantismo de Madrid a la luz de Colombia

Hoy hablaremos de uno de los futbolistas que mayor proyección tiene a futuro, aunque su presente y pasado no pueden catalogarse como “menores”. James Rodríguez, el centrocampista colombiano, es uno...

Hoy hablaremos de uno de los futbolistas que mayor proyección tiene a futuro, aunque su presente y pasado no pueden catalogarse como “menores”. James Rodríguez, el centrocampista colombiano, es uno de los jugadores que los flashes de las cámaras no pueden dejar de seguir, para bien (en su selección) o para mal (últimamente en el Real Madrid).

Habrá que ser sinceros, al cafetalero pocos le pusieron la mirada encima hasta que hizo su presentación estelar en el Mundial de Brasil 2014. Se consagró como una de las figuras del torneo y llevó a Colombia hasta las etapas finales, cayendo con el anfitrión.

Sí, en Colombia y en Argentina ya había hecho historia. El Porto le brindó la oportunidad de llegar a Europa y el Mónaco después se haría de sus servicios. Sin embargo, no fue hasta su llegada al Real Madrid que Rodríguez atrajo al mundo del futbol, en la campaña 2014-2015. Se le vio como un fichaje “galáctico”, que serviría para vender camisetas, pero en poco tiempo con el cuadro blanco demostró su calidad, convirtiéndose en uno de los imprescindibles para Carlo Ancelotti.

Pese a que esa temporada poco lograron los merengues, James dejó en claro de qué estaba hecho, pero su suerte cambiaría poco después. Con la llegada de Rafael Benítez al banquillo en la 2015-2016, el colombiano perdió protagonismo y tras la salida del español y el arribo de Zidane, su luz se apagó incluso más.

Dentro de su pérdida de protagonismo en Madrid, hay “algo” que pasa con el futbolista sudamericano cada vez que se enfunda en la otra casaca, en la de Colombia. Y es que, pese a no ser un jugador importantísimo para el técnico francés, José Pekerman piensa diferente.

Poco influye en la decisión del seleccionador colombiano si James es titular o no. Su convocatoria cada fecha FIFA es sí o sí. Rodríguez parece transformarse cuando tiene puesta la camiseta cafetalera. A ciencia cierta no podemos saber si el ex Mónaco no rinde en los entrenamientos como Zinedine lo espera, pero es innegable que con Pekermán siempre responde. Con su país siempre dice “presente”, no importa, incluso, su estado físico.

“Yo en Colombia juego hasta cojo. Aquí quiero siempre jugar y estoy feliz, porque quiero ayudar”, afirmó el mediocampista después de un juego en la Copa América Centenario.

Hace una semana, en una nueva oportunidad para saltar como titular con el Real Madrid, contra el Eibar, James dijo “no”, al resentirse de un problema muscular (¿aquí no jugará cojo?). Sin embargo, y ante toda sorpresa, el colombiano viajó a Sudamérica de cara a los partidos de eliminatoria mundialista. (Situación que no sentó muy bien en España)

Al futbolista se le valoró y atendió, buscando su recuperación para poder estar frente a Uruguay el próximo martes, pero los esfuerzos fueron inútiles. James fue descartado y regresó a Madrid. En pocas palabras, José Pekerman pierde a su estrella y Zinedine Zidane recupera a “uno más” de su plantilla.

James Rodríguez ha perdido protagonismo en el cuadro blanco, pero sus adeptos cada vez son más en Colombia. Calidad la tiene y la disposición también (eso creemos), pero el cafetalero necesita retomar ese nivel mostrado la primera campaña con el Real Madrid, el que nunca ha perdido con su selección.

James requiere jugar “hasta cojo” también con los merengues, algo que parece (sólo parece), no quiere que así sea.

El dato:

James Rodríguez se convirtió en el jugador extranjero más joven en debutar y marcar un gol en la Primera División del Fútbol Argentino con tan sólo 17 años de edad.

Es el fichaje colombiano más caro de la historia: 75 millones de dólares le costó al Real Madrid.

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