Intolerancia: el sinónimo perfecto para el deporte estadounidense

El deporte de Estados Unidos es uno de los más desarrollados en el mundo, pero también la intolerancia y el racismo son parte de.
Ilustraciones Los Pleyers

El mundo es un lugar polarizado, donde parece que la tolerancia existe cada vez menos y el odio va en aumento. Evidentemente, hay países que lo entienden de ‘mejor’ manera con base a la experiencia y para muestra Estados Unidos (o México), una nación dividida por la forma de actuar de un personaje central: Donald Trump. Por supuesto, la intolerancia de ambas partes (la que apoya y la que no) siempre se hace más nítida en cuestiones políticas pero no es exclusiva. En todas las aristas de la sociedad se presentan dichas divisiones y el deporte no es la excepción.

De acuerdo a la Federal Bureau of Investigation (FBI), en el año 2017 los crímenes de odio o intolerancia crecieron un 17% en Estados Unidos en comparación a un año antes, resaltando significativamente los casos por cuestiones de raza u origen, uno de los puntos que Trump ha utilizado para atacar a México o Latinoamérica y de donde provino la campaña deportiva más importante en los últimos años en el deporte estadounidense, gracias a Colin Kaepernick.

En agosto de 2016, Colin decidió hincarse mientras sonaba el himno nacional de los Estados Unidos, las repercusiones fueron realmente gigantescas. “No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color. Para mí esto es más grande que el fútbol y sería egoísta por mi parte mirar hacia a otro lado”, explicó el quarterback cuando se le preguntó por su gesto y tuvo razón: toda la situación fue más grande que el futbol americano.

Los meses comenzaron a tomar su rumbo y la NFL empezó a ver cómo el gesto de Kaepernick se convertía en un movimiento al que se unieron más jugadores, mientras que Donald Trump ayudó a hacer contrapeso, primero como candidato presidencial y luego como máximo responsable de la Casa Blanca.

“Son unos hijos de perra que deben ser expulsados del campo”, mencionó Trump en 2017 en relación a los jugadores de diferentes deportes que se hincaban o protestaban cuando sonaba el himno; por su parte, Colin fue separado poco a poco de los emparrillados, al punto de quedarse sin equipo. Sin embargo, ahora es una de las figuras más significativas de Nike, marca que decidió lanzar una campaña con él, hecho que trajo consigo otro nuevo capítulo de intolerancia cuando consumidores decidieron quemar productos hechos por la compañía mencionada.

Por supuesto, la NFL no es la única liga importante que ha estado relacionada al tema del racismo. En 2014 se dio uno de los casos más sonados en la historia de la NBA. La liga decidió suspender de por vida al dueño de Los Angeles Clippers: Donald Sterling, después de que saliera a la luz un audio en el que le dice a otra persona que no se tome salga con gente negra, que no se tome fotos con ellas y que no las llevara a los partidos de su equipo

Ahora bien, es cierto que la polarización es un tema que suena fuerte en la actualidad en territorio estadounidense, pero este odio no es de hoy. La historia de Estados Unidos dicta que el país ha tenido varios capítulos manchados de violencia, sangre y muerte. La segregación racial, vivida y sufrida en carne propia por Jackie Robinson, el primer beisbolista negro en las Grandes Ligas, sirve de ejemplo.

El problema en Estados Unidos (y varios países alrededor del mundo) es que la cuestión de intolerancia no solo se rige a la cuestión racial, también en lo sexual, ya sea por orientación o por abuso. De acuerdo al informe de la FBI mencionado anteriormente, de los siete mil 106 casos motivados por la discriminación en 2017, el 20.6% fue por la orientación sexual.

En el año 2006, uno de los casos sonados en la MLB fue el de Ozzie Guillen, en ese entonces manager de los Chicago White Sox, quien insultó a las personas homosexuales. Aquel año Guillen tuvo que ir a sesiones de diversidad con la intención de ir fomentarle conciencia y el respeto con respecto a los de una raza, etnia, género, generación, religión u orientación sexual diferente.

“Crea una mancha en el deporte y en el equipo y tienes que hacer control de daños”, mencionó años atrás Rodney Patterson, un trainer dedicado a temas de diversidad en San Francisco y que trabajó con los 49ers. Palabras que hoy siguen vigentes más que nunca en todo el deporte estadounidense.

Estamos en pleno siglo XXI y parece que los problemas no se solucionan en Estados Unidos. Sí, por supuesto ha habido avances, pero aquello que sufrió Jackie Robinson cuando buscaba su sueño, lo siguen padeciendo peloteros, jugadores de americano, basquetbolistas y jóvenes en diferentes universidades en pleno 2018, ya sea en la sombra o hablando públicamente.

Muchas veces ser de primer mundo no se refleja en todos los aspectos.