Duele, pero Donald Trump es el hombre que “manda” en la NFL

Las críticas de Donald Trump a la NFL ya surtieron efecto. Medios presionan, dueños obedecen y jugadores serán castigados. La cadena alimenticia del POTUS.

¿No les encantaría ver a alguno de los dueños de la NFL, cuando alguien irrespeta nuestra bandera, decir: ‘Saquen ya mismo del campo a ese hijo de perra, está despedido’?”, así se expresó el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de las primeras protestas por los abusos policiales contra los afroamericanos en la NFL.

En su momento, la comunidad en general y aficionados al futbol americano criticaron su actitud, más jugadores se unieron a las protestas y hasta los dueños de los equipos junto al comisionado los respaldaron. La NFL lucía como un frente unido, sin embargo se enfrentaban a un hombre testarudo e incendiario que pasó de ser portada de las revistas de espectáculos a ser el mandamás de la nación más poderosa del planeta.

Pronto, los aplausos de la afición se convirtieron en abucheos, el apoyo de los dueños se convirtió en presión y hasta la solidaridad del comisionado cambió por una obligación. Al final, la presión mediática cambió el discurso. El interés monetario y político surtió efecto.

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CAMBIO DE “RUTA”

Cuando Trump le dijo a Colin Kaepernick (primer jugador en hincarse durante el himno en forma de protesta) “hijo de perra”, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, afirmó que estas declaraciones eran divisorias y que los jugadores tenían todo el derecho de expresarse libremente. Pasaron las semanas y el 10 de octubre, la Liga reculó pidiéndole a los equipos que sus elementos se mantengan de pie respetando los símbolos patrios.

“Como muchos de nuestros aficionados, nosotros creemos que cada uno debe estar de pie para el himno nacional… Queremos honrar a nuestra bandera y a nuestro país, y nuestros fans esperan eso de nosotros. Nosotros también nos preocupamos profundamente acerca de nuestros jugadores y respetamos sus opiniones y preocupaciones acerca de asuntos sociales críticos”, comunicado de la NFL a los equipos.

La presión del presidente surtió efecto. Trump nunca cambió de opinión y fue fuerte crítico utilizando el nacionalismo como arma frente a las protestas. ¿Cómo respondió al cambio de opinión de la Liga?: “Ya es hora de que Roger Goodell de la NFL demande que todos los jugadores SE PAREN para nuestro gran himno nacional-RESPETEN A NUESTRO PAÍS”, y obviamente lo hizo desde su plataforma favorita, Twitter.

Este mismo cambio de dirección surtió efecto en las altas esferas de los equipos, ejemplo claro es Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys, quién hace poco más de dos semanas se hincó junto a todos sus jugadores en Arizona, previo a enfrentar a los Cardinals, en señal de protesta y ahora exige a todos sus elementos mantenerse de pie cuando la bandera esté presente.

“Sabemos que hay un debate serio en este país sobre estos temas, pero en mi mente no hay duda de que la NFL y los Dallas Cowboys Cowboys van a ponerse de pie ante la bandera, seamos claros”, Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys.

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LOS MEDIOS “CAPTURAN” EL DISCURSO

“No me vendan esta basura de que quieren apoyar una reforma y están en contra de la injusticia racial… Debería darles vergüenza. Debería darles vergüenza a todos ustedes. Y debería darle vergüenza también a usted, Roger Goodell (comisionado de la NFL), por no mostrar su amor a este país como lo hace el presidente”, fueron las palabras con las que abrió su programa la jueza Jeanine Pirro en Fox Sports.  

Donald Trump vio en los medios de comunicación conservadores a su mejor aliado y a partir de ahí, hacer doblar las manos a la liga y los equipos.

Otro de los personajes con mayor peso en la televisión por cable norteamericana, Sean Hannity, se expresó a favor del presidente y su sentimiento patriota, además predijo un “boicot” incitando a los seguidores de la NFL y con tendencia conservadora a dejar de ver la liga.

“Si la NFL y sus jugadores siguen haciendo declaraciones políticas (es su derecho), predigo que los fanáticos que no estén de acuerdo van a huir (también es su derecho)”, Sean Hannity, conductor de Fox News.

Antes de las polémicas declaraciones de Trump contra la NFL, tanto partidarios demócratas y republicanos veían con buenos ojos las protestas de los jugadores, un 60%, mientras que solo tenían un porcentaje de desaprobación del 20. Todo cambió cuando el POTUS abrió la boca.

Según los datos de la encuestadora Morning Consult, publicados por New York Times, ya es más de 70% de rechazo a la liga por parte de los conservadores, mientras que los liberales solo acrecentó un poco su desaprobación.

Y aunque no es del todo la culpa de Trump, los ratings para los juegos de la NFL han caído en el vecino país.

Durante las primeras dos semanas de actividad en la temporada regular, las transmisiones han visto una reducción de dos tercios de sus televidentes según datos de Sports Media Watch.

Es cierto que existen ya nuevas plataformas para ver los partidos y que desde la campaña presidencial en los Estados Unidos los noticieros ocuparon los “Prime-Time” diarios dejando de lado a los eventos deportivos. Sin embargo, los comentarios del presidente si tienen un efecto en sus fervientes seguidores.

Al haber una baja en la gente que te mira, el negocio corre peligro y si hablamos de la NFL el dinero del que hablamos se cuenta en “billones”.

Televisoras y cadenas como ESPN y DirectTV tienen un acuerdo con la NFL hasta el 2020 de un valor aproximado de 50 mil millones de dólares, además las marcas gastan alrededor de 4 mil millones en anuncios durante los juegos.

Los números rojos alertan a las compañías, quienes a su vez preocupan a los medios por la baja de rating. Estos presionan a la liga a cambiar de dirección y volver a tener un producto rentable y “patriota”. Una cadena alimenticia que nace de la boca del Presidente.

Cada vez veremos a menos jugadores hincarse durante el himno de los Estados Unidos previo a los partidos, ya que serán presionados por sus jefes o las marcas que lo patrocinan. Los abucheos ejercerán presión en las directivas y al final sólo veremos a un hombre sonriendo, o quizá publicando un twitt con el emoji de carcajada. Ese será Donald Trump, el hombre más influyente del mundo nos guste o no.  

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