Angelique Kerber, la heredera obligada de Steffi Graf y el tenis alemán

Angelique Kerber es la llamada a ser la "próxima Steffi Graf". Sin embargo, esa responsabilidad va más relacionada a un aspecto emocional que al propio tenis desarrollado por Kerber.

“Yo te ayudaré desde la barrera. Mantendré los dedos cruzados por ti”. Esas fueron las palabras que Steffi Graf le dijo a Angelique Kerber, la llamada a ser la heredera del tenis alemán y del hueco que dejó. Sin embargo, ¿realmente podrá cumplir con las expectativas?

Si nos vamos a los números concretos, la realidad es que Kerber aún tiene un largo recorrido por cubrir si quiere, al menos, hacerle un poco de sombra a Steffi y ella lo sabe al reconocer que su compatriota lo ganó todo.

Y es que Graf llegó a la cima del ranking de la WTA por primera ocasión en 1987, cuando apenas tenía 18 años y desde ese momento demostró que se convertiría en una de las máximas referencias del tenis mundial y una histórica del “deporte blanco”.

En comparación, Kerber no corrió con la misma suerte, y tampoco tiene la misma calidad en la raqueta, pues fue en 2016 cuando consiguió llegar por primera ocasión al número uno, pero con 10 años más (28) de diferencia que su coterránea. Una diferencia abismal.

Por si fuera poco, en número de campeonatos la diferencia aún es demasiado grande. Steffi se retiro con 30 años de edad y 22 títulos de Grand Slam, mientras que con sus actuales 29, Angelique solo ha conseguido dos: Australian Open y US Open, ambos en 2016, por lo que es casi ilógico e irreal que pueda, aunque sea, rozarle los talones.

Entonces, ¿por qué si es tan grande la diferencia se puede considerar Kerber como heredera? La respuesta viene de la mano del gran 2016 que tuvo la actual número uno del mundo. Tres finales de los cuatro Majors y la consecuente obtención del primer puesto mundial, más un plata en los Juegos Olímpicos de Río, hablan por ella.

Además, se convirtió en la primera alemana en ganar un torneo de Grand Slam con el Australian Open 2016 después de que Steffi lo consiguiera por última vez en 1999, cuando se llevó el triunfo en la tierra batida de Roland Garros.

Sin embargo, el elemento fundamental para que se le considere como la “próxima Graf” es el apoyo que ha recibido de la propia tenista histórica.

“Steffi me dijo (en 2015) que creyera en mí misma, que tuviese fe en mi potencial y que así no habría ningún problema. No quería verme dudar más. Después de llegar a la final de Australia, me puso un mensaje dándome la enhorabuena desde Las Vegas. Me dice que se siente ‘muy orgullosa’ de mí”, comentó Angelique antes de disputar los JJOO para AS.

Kerber sabe que no es la próxima Graf y no estará ni cerca de conseguir lo que alguna vez hizo su compatriota. Sin embargo, fue ella quien volvió a poner en el mapa tenístico a Alemania, casi dos décadas después de que lo hiciera su máxima representante.

“Steffi debe estar feliz y orgullosa” dijo Angelique después de una rueda de prensa y sí, seguramente lo estará, porque es ella quien la ha impulsado para estar en lo más alto y recuperar la cima del tenis mundial que algún día tuvo el país teutón. Porque la escalada de Angelique es más significativa para Graf que los propios títulos.

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